VERDADES CONVENIENTES por Manuk
Año 1994. El Estado de Israel, bajo el gobierno del General Yitzhak Rabin se encontraba en una política aperturista hacia la Siria del Sr. Hafez Al-Assad (padre del actual presidente), en el marco de un proceso de paz vecinal. La política de Oriente Medio se maneja con una dinámica que escapa y por mucho supera el estancamiento anacrónico de nuestras clases dirigentes.
El 18 de Julio de ese mismo año explota un coche bomba en las instalaciones de la Asociación Mutual Israelita Argentina (A.M.I.A.), dejando como saldo 86 muertos -incluyendo al conductor suicida- y más de 300 heridos.
Esa misma madrugada el gobierno del Estado de Israel envía a suelo argentino al Subsecretario de Asuntos Latinoamericanos de la Cancillería de este país, el Sr. Dov Schmorak, con la misión de que establezca una reunión privada con el entonces presidente de la República, el Dr. Carlos Saúl Ménem.
El cable que solicitaba esta reunión hablaba de lo importante de "coordinar" entre ambos gobiernos "una versión coincidente" del atentado, dado que "algunos medios y partidos de la oposición están utilizando el hecho para atacar duramente la política pacifista del gobierno de Rabin".
El gobierno nacional argentino también tenía algunos pecadillos originales que ocultar -particularmente cierta afinidad del Presidente de la República con el clan Al-Assad que no era ningún secreto- y entre ambas naciones se acordó una verdad necesaria. La autoría del atentado no apuntaba bajo ningún concepto a Siria. Todos los cañones apuntarían entonces a Irán, porque ésa era la verdad conveniente.
Así se sentaron las bases para una investigación judicial que lleva ya 20 años, millones de pesos invertidos y que, lejos de cazar responsables del hecho, se conforma con buscar encubridores.
----
Bajo las premisas expuestas en la primera parte de este texto, era necesario que la investigación judicial fuera dirigida hacia nada que se asemeje a la justicia. Y así fue. Un circo mediático. Una causa abierta hacia la nada misma que se utilizó principalmente para chicanear gobiernos y apretar funcionarios retirados.
Pero sobre todo para justificar el sueldo de un aparato de inteligencia civil que durante 20 años se financió con esto mientras se dedicaba a lo que realmente se dedica la inteligencia en este país: extorsionar poderosos y degustar las mieles del presupuesto público, gestionando la relación entre los gobiernos democráticos, el fuero penal federal y las fuerzas de seguridad.
----
El kirchnerismo en su etapa expansiva, llegó y tomó nota de esto. Y en el marco de su política de atacar agendas pendientes de la impunidad en un país que vive de verdades convenientes, compró la Causa AMIA. Tal vez como un gesto de oportunismo, y quizás con un grado de nobleza. Quién sabe.
Compró la causa AMIA y la compró sin beneficio de inventario. Con Irán, sin Siria. Con la SIDE. El fondo de comercio completo. En la vorágine de "ir por todo" se montó en la cruzada imposible hacia la nada misma. Y en el afán de darle impronta propia, se asignó un fiscal propio. Entonces entró a jugar, de la mano del inigualable Alberto Fernández, el Dr. Natalio Alberto Nisman (el nombre Natalio era sin dudas el secreto más oscuro de este buen señor).
Pero esta causa estaba condenada inevitablemente al fracaso. Porque sí. Porque fue mal parida. Porque desde el minuto cero no se buscó esclarecer los hechos. Porque de las premisas falsas, por más válido que sea el razonamiento, no se obtienen otra cosa que conclusiones falsas.
----
Año 2015. El kirchnerismo en su etapa de contracción transcurrió los últimos años enfrentándose a todo tipo de corporaciones. Yendo por el campo se topó con Clarín. Avanzando contra Clarín saltó la Justicia. Y finalmente, interviniendo la justicia, apareció la SIDE. Como el final boss de un videojueguito.
Tal vez en esos 4 factores, si sumamos Techint, podemos resumir al poder que gobierna este país.
Jamás me aventuraré a elaborar una hipótesis de los hechos que desembocaron en la elevada composición de plomo que se halló en la zona encefálica del Dr. Nisman y ante la duda diré que se trata de un suicidio. Nada ganaría nadie con leer una teoría conspirativa más de tantas que circulan en Internet.
Menos aún me atrevería a decir si el atentado fue responsabilidad de Irán, de Siria, de ambos o del Partido Comunista de Springfield.
Pero el paradigma dentro del cual la Causa AMIA tenía sentido tal como la conocíamos, fue abolido. Tal vez esto responde a factores exógenos e intereses inescrutables que jamás podríamos llegar a descifrar, y a un alineamiento de fuerzas del concierto internacional de naciones que hicieron posible obtener un memorándum de entendimiento con Irán con el patrocinio de la ONU sin que a nadie se le ocurriera bombardear nuestro califato justicialista. Queda para los expertos en política internacional echar luz sobre esto.
Lo que podemos asegurar sin mucho miedo a equivocarnos es que a alguien ya dejó de interesarle apuntar cañones contra Irán y comenzó a ser Siria el responsable conveniente.
----
El juez de la causa, las dirigencias de la comunidad judía local y la propia INTERPOL desautorizaban al fiscal, y la denuncia de público conocimiento contra la presidenta y figuras de la órbita del kirchnerismo resultó ser un cúmulo de transcripciones de llamadas telefónicas muy graciosas para comentar en la oficina, pero que no hacen verdad material suficiente para obtener un procesamiento para nadie.
Logran demostrar, sí, que D'Elía es un vendehumo y algo antisemita, pero ello no resulta una sorpresa para nadie. Más aun, seamos sinceros: Si queremos obtener mediante algún favor político el encubrimiento por una causa de terrorismo internacional, ¿La gestionaríamos seriamente a través de D'Elía?.
Finalmente, quienes durante 20 años vivieron de esta causa -funcionarios judiciales y agentes de inteligencia sobre todo- se vieron en la encerrona de explicarle a los argentinos cómo es que después de dos décadas utilizaron ingentes recursos públicos para revelar que a D'Elía le gusta juntarse a comer shawarma y hablar mal de Israel en una verdulería por Palermo.
----
Una denuncia mal fundada en un caso tan sensible, en un momento tan especial y en el medio de una fenomenal interna entre un Gobierno y un servicio de inteligencia puede implicar el final de la carrera del funcionario. Sobre todo si viene acompañada de un papelón público en el Congreso de la Nación.
Una denuncia mal fundada por un fiscal que murió a poco de presentarla mancha. Mancha y deja olor.
El costo político que pagará el Gobierno por esto aún no podemos llegar a medirlo. Ésta se trata de una situación inexplicable, como volver a tu casa borracho con un preservativo puesto y te pesque tu esposa. O tal vez explicarla implicaría decirle a la sociedad: Sí, este país es una mafia, todos los gobiernos que se suceden juegan con ella mientras intentan llevar a cabo su agenda de gobierno. Tal vez sería una inigualable oportunidad para ir contra otra corporación y anular de una vez por todas uno de los factores de poder que desde el regreso de la democracia hasta la fecha se ha dedicado a extorsionar y cobrarle peaje a los representantes electos por el pueblo (muchos ellos con cositas que ocultar, claro).
Lo más probable es que, como siempre, la Sociedad no quiera escuchar eso. Que nadie se tome nada en serio y que esto sólo sirva para que un canchero oficinista chicanee a un amigo K en el horario del almuerzo, o para que un candidato opositor obtenga algún rédito político prometiendo en campaña que si lo eligen ya no va a morir más gente blanca y profesional.
Quizás, en el fondo, la gente sabe que este país es una mafia, pero nadie quiera convencerse de ello dado que directa o indirectamente, a todos nos conviene que este país sea una joda.
Y muy probablemente todos volvamos a aferrarnos, una vez más, a una verdad conveniente. Además, acaba de retirarse Riquelme.
lunes, 26 de enero de 2015
http://anarkoperonismo.blogspot.com.ar/2015/01/verdades-convenientes.html
***
El 18 de Julio de ese mismo año explota un coche bomba en las instalaciones de la Asociación Mutual Israelita Argentina (A.M.I.A.), dejando como saldo 86 muertos -incluyendo al conductor suicida- y más de 300 heridos.
Esa misma madrugada el gobierno del Estado de Israel envía a suelo argentino al Subsecretario de Asuntos Latinoamericanos de la Cancillería de este país, el Sr. Dov Schmorak, con la misión de que establezca una reunión privada con el entonces presidente de la República, el Dr. Carlos Saúl Ménem.
El cable que solicitaba esta reunión hablaba de lo importante de "coordinar" entre ambos gobiernos "una versión coincidente" del atentado, dado que "algunos medios y partidos de la oposición están utilizando el hecho para atacar duramente la política pacifista del gobierno de Rabin".
El gobierno nacional argentino también tenía algunos pecadillos originales que ocultar -particularmente cierta afinidad del Presidente de la República con el clan Al-Assad que no era ningún secreto- y entre ambas naciones se acordó una verdad necesaria. La autoría del atentado no apuntaba bajo ningún concepto a Siria. Todos los cañones apuntarían entonces a Irán, porque ésa era la verdad conveniente.
Así se sentaron las bases para una investigación judicial que lleva ya 20 años, millones de pesos invertidos y que, lejos de cazar responsables del hecho, se conforma con buscar encubridores.
----
Bajo las premisas expuestas en la primera parte de este texto, era necesario que la investigación judicial fuera dirigida hacia nada que se asemeje a la justicia. Y así fue. Un circo mediático. Una causa abierta hacia la nada misma que se utilizó principalmente para chicanear gobiernos y apretar funcionarios retirados.
Pero sobre todo para justificar el sueldo de un aparato de inteligencia civil que durante 20 años se financió con esto mientras se dedicaba a lo que realmente se dedica la inteligencia en este país: extorsionar poderosos y degustar las mieles del presupuesto público, gestionando la relación entre los gobiernos democráticos, el fuero penal federal y las fuerzas de seguridad.
----
El kirchnerismo en su etapa expansiva, llegó y tomó nota de esto. Y en el marco de su política de atacar agendas pendientes de la impunidad en un país que vive de verdades convenientes, compró la Causa AMIA. Tal vez como un gesto de oportunismo, y quizás con un grado de nobleza. Quién sabe.
Compró la causa AMIA y la compró sin beneficio de inventario. Con Irán, sin Siria. Con la SIDE. El fondo de comercio completo. En la vorágine de "ir por todo" se montó en la cruzada imposible hacia la nada misma. Y en el afán de darle impronta propia, se asignó un fiscal propio. Entonces entró a jugar, de la mano del inigualable Alberto Fernández, el Dr. Natalio Alberto Nisman (el nombre Natalio era sin dudas el secreto más oscuro de este buen señor).
Pero esta causa estaba condenada inevitablemente al fracaso. Porque sí. Porque fue mal parida. Porque desde el minuto cero no se buscó esclarecer los hechos. Porque de las premisas falsas, por más válido que sea el razonamiento, no se obtienen otra cosa que conclusiones falsas.
----
Año 2015. El kirchnerismo en su etapa de contracción transcurrió los últimos años enfrentándose a todo tipo de corporaciones. Yendo por el campo se topó con Clarín. Avanzando contra Clarín saltó la Justicia. Y finalmente, interviniendo la justicia, apareció la SIDE. Como el final boss de un videojueguito.
Tal vez en esos 4 factores, si sumamos Techint, podemos resumir al poder que gobierna este país.
Jamás me aventuraré a elaborar una hipótesis de los hechos que desembocaron en la elevada composición de plomo que se halló en la zona encefálica del Dr. Nisman y ante la duda diré que se trata de un suicidio. Nada ganaría nadie con leer una teoría conspirativa más de tantas que circulan en Internet.
Menos aún me atrevería a decir si el atentado fue responsabilidad de Irán, de Siria, de ambos o del Partido Comunista de Springfield.
Pero el paradigma dentro del cual la Causa AMIA tenía sentido tal como la conocíamos, fue abolido. Tal vez esto responde a factores exógenos e intereses inescrutables que jamás podríamos llegar a descifrar, y a un alineamiento de fuerzas del concierto internacional de naciones que hicieron posible obtener un memorándum de entendimiento con Irán con el patrocinio de la ONU sin que a nadie se le ocurriera bombardear nuestro califato justicialista. Queda para los expertos en política internacional echar luz sobre esto.
Lo que podemos asegurar sin mucho miedo a equivocarnos es que a alguien ya dejó de interesarle apuntar cañones contra Irán y comenzó a ser Siria el responsable conveniente.
----
El juez de la causa, las dirigencias de la comunidad judía local y la propia INTERPOL desautorizaban al fiscal, y la denuncia de público conocimiento contra la presidenta y figuras de la órbita del kirchnerismo resultó ser un cúmulo de transcripciones de llamadas telefónicas muy graciosas para comentar en la oficina, pero que no hacen verdad material suficiente para obtener un procesamiento para nadie.
Logran demostrar, sí, que D'Elía es un vendehumo y algo antisemita, pero ello no resulta una sorpresa para nadie. Más aun, seamos sinceros: Si queremos obtener mediante algún favor político el encubrimiento por una causa de terrorismo internacional, ¿La gestionaríamos seriamente a través de D'Elía?.
Finalmente, quienes durante 20 años vivieron de esta causa -funcionarios judiciales y agentes de inteligencia sobre todo- se vieron en la encerrona de explicarle a los argentinos cómo es que después de dos décadas utilizaron ingentes recursos públicos para revelar que a D'Elía le gusta juntarse a comer shawarma y hablar mal de Israel en una verdulería por Palermo.
----
Una denuncia mal fundada en un caso tan sensible, en un momento tan especial y en el medio de una fenomenal interna entre un Gobierno y un servicio de inteligencia puede implicar el final de la carrera del funcionario. Sobre todo si viene acompañada de un papelón público en el Congreso de la Nación.
Una denuncia mal fundada por un fiscal que murió a poco de presentarla mancha. Mancha y deja olor.
El costo político que pagará el Gobierno por esto aún no podemos llegar a medirlo. Ésta se trata de una situación inexplicable, como volver a tu casa borracho con un preservativo puesto y te pesque tu esposa. O tal vez explicarla implicaría decirle a la sociedad: Sí, este país es una mafia, todos los gobiernos que se suceden juegan con ella mientras intentan llevar a cabo su agenda de gobierno. Tal vez sería una inigualable oportunidad para ir contra otra corporación y anular de una vez por todas uno de los factores de poder que desde el regreso de la democracia hasta la fecha se ha dedicado a extorsionar y cobrarle peaje a los representantes electos por el pueblo (muchos ellos con cositas que ocultar, claro).
Lo más probable es que, como siempre, la Sociedad no quiera escuchar eso. Que nadie se tome nada en serio y que esto sólo sirva para que un canchero oficinista chicanee a un amigo K en el horario del almuerzo, o para que un candidato opositor obtenga algún rédito político prometiendo en campaña que si lo eligen ya no va a morir más gente blanca y profesional.
Quizás, en el fondo, la gente sabe que este país es una mafia, pero nadie quiera convencerse de ello dado que directa o indirectamente, a todos nos conviene que este país sea una joda.
Y muy probablemente todos volvamos a aferrarnos, una vez más, a una verdad conveniente. Además, acaba de retirarse Riquelme.
lunes, 26 de enero de 2015
http://anarkoperonismo.blogspot.com.ar/2015/01/verdades-convenientes.html
***