Desde su restaurante palermitano Santa Evita, Gonzalo Alderete Pagés puede dar testimonio de primera mano de esta grieta en el consumo. Cuenta que desde que se comenzaron a aliviar las restricciones sanitarias las ventas subieron mucho y que hoy en gastronomía hay una demanda altísima de empleados. “No se consiguen cocineros; están abriendo muchos restaurantes, la mayoría están llenos. Pero, al mismo tiempo, nosotros le damos de comer a la gente en situación de calle y eso en los últimos meses se duplicó”, dice. “Se nota la brecha cada vez más grande entre los empresarios que facturan mucha plata y los laburantes”. En la profundización de los extremos hay para Facundo Aragón, socio de CompassLA Business Analytics, un fenómeno de fondo que es el achicamiento progresivo de la clase media argentina, entendida como familias que viven de su trabajo y pueden destinar alguna porción del ingreso a ciertos gustos modestos. Fuente: https://www.eldiarioar.com/economia/consumo-e-inflaci...