El comienzo del siglo XXI parece no tener quien lo relate, en tiempo de ficciones, de irrealidades, de virtualidad nos faltan a los argentinos expresiones culturales en línea con la falta de rebeldías. A no confundir los odios y las broncas, a menudo legítimas, muchas veces instalados que tanto se manifiestan el las redes sociales con el verdadero sentimiento revulsivo de cambiar la sociedad por otra diferente, tal vez utópica pero al menos en el imaginario mejor y superadora del presente. En cambio tenemos expresiones de intensificar, de profundizar el modelo, de llevar al extremo el modelo de concentración, manipulación y control vigente. En otras palabras: las broncas actuales más que rebelarse, se subordinan rendidas al poder vigente. En nuestro país pocas expresiones han tomado la responsabilidad del relato. Falta relato de la década de los noventa, del período de recuperación de principios de siglo, de la reivindicación de valores y de recuperación del ingreso en la forma de repa...