La identidad aspiracional y la defensa de intereses en política Pobre de derecha no es un chiste ni es un insulto, es una estrategia política que funciona. Falta de conciencia de clase y ficción de pertenencia. Nos hicieron creer que solo votamos con el bolsillo. Pero no, votamos con el orgullo con el miedo y con la identidad. Porque nadie quiere asumirse como parte de los que pierden. Entonces es más cómodo sentirse moralmente superior que económicamente perjudicado. Y la narrativa que imponen es brillante: no sos pobre, sos clase media en pausa. No estás precarizado. Estás emprendiendo. No te falta protección, te sobre estado. Y si no llegas a fin de mes, el problema no es el modelo económico o cómo se distribuye la riqueza sino el otro, el que recibe ayuda, el que reclama, el que corta la calle, ese que supuestamente vive de vos. Ahí está el truco. En desplazar la bronca hacia abajo o hacia el costado para que nunca mires para arriba. Te convencieron...