¿ Acaso Gabriel García Márquez pudo imaginar la escena? Un presidente autoproclamado y una presidenta ungida por un golpe ilegítimo en una charla abierta y pública. Hasta acá no parece tan extraño pero si decimos que hablan sueltos de cuerpo, confiados, seguros, tranquilos y afianzados por la opinión pública, la prensa y los dirigentes internacionales esto se torna bizarro en el nuevo sentido del término, retorcido ridículo pero a la vez increíble. Los libros de historia nos contarán sus biografías como lo hacen con otros tantos personajes de biografías oprobiosas del pasado y a los que relaten la versión oficial se opondrán los revisionistas con otras lecturas y se abrirán debates en torno a distintos puntos de vista pero esta historia sucede en presente y la vemos. Sabemos que Guaidó es un invento de los EEUU, una ficción con millones de espectadores, y sabemos que Añez es también una mentira aunque tuviera el reconocimiento de la desprestigiada ONU. Lo sabemos. Y deb...