Sobre los derechos humanos y la subsistencia

Quiero volver sobre una frase gorila que publiqué a las apuradas unos cuantos posteos atrás.

Anécdota en TN: un periodista notero en la calle muestra el padecimiento de la gente común por el aumento de los servicios y en particular del gas, es invierno y hace frío. El conductor desde el estudio indica casi como una reprimenda para el público que vayan a una verdulería y pidan un cajón para (quemarlo y) calefaccionarse.

Anécdota del presidente: recomienda no andar en casa en pata y camiseta, que hay que usar tricota y bajar la calefacción. La consigna es ahorrar si el gas está caro.

En la imagen: una conductora de tv se hace eco del discurso remanido y grabado a fuego y repetición en la gente de que los servicios estaban demasiado baratos y sube la apuesta casi despreciando el acceso de los más humildes a los servicios esenciales.

Lo primero que voy a decir es que las recomendaciones dadas desde el comfort de la ciudad y desde la riqueza tienen bastante de desprecio y mucho de insensibilidad. Se desconoce la rigurosidad de vivir en viviendas precarias y se ignora por completo el modo de vida del siglo XXI. Al parecer el conductor de tv cree que lo cajoncitos se tiran, le digo:no señor! las verdulerías deben devolverlos o pagarlos, por ende no los regalan y además ¿Se imagina este señor un brasero encendido en una vivienda cualquiera del conurbano? Cuando todos sabemos los accidentes que esto puede provocar y los riesgos que puede correr gente que no está habituada a manipular estufas o braseros precarios en sitios inadecuados.

La subsistencia es un derecho humano y el estado debe garantizarnos a todos los ciudadanos que podamos subsistir cuanto menos, en tal sentido los servicios esenciales deben estar al alcance de todos, cual más cual menos pero accesibles. En la actualidad hay leyes que prohíben la tala de árboles, ¿Se imaginará la señora con qué ojos vería un grupo de ciudadanos cualesquiera podando y talando los árboles de su cuadra y de su barrio (de ella) para juntar leña en vísperas del invierno?

¿Y cómo se sobrevive sin agua? ¿Cómo hacen sus tarea sin luz los niños humildes? ¿Y cómo se procede en la actualidad ante una emergencia si no quedan teléfonos públicos? Por esto hasta los "lujosos" celulares son de primera necesidad.

Son nuevos tiempos con otras necesidades, pero al parecer estos patrones del siglo XIX estiman que la modernidad ha llegado solamente para ellos.

IXX, ago19



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