Momentos cambiemos

Una semana Simpson para los amarillos.
Puede parecer broma pero...
En medio de una crisis (#Macrisis) de dimensiones extraordinarias el presidente de la nación en su afán de aparentar normalidad y tranquilidad (o en su total falta empatía y de timing) se toma descansos, juega al futbol con el gabinete o recibe a un cantante-operador que baja línea por él.
Al salir de la reunión dijo el Puma que ya se hicieron las grandes obras (sic) y que ahor viene el tiempo de ocuparse de la gente.


El troll center de Marcos Peña es sospechado de haber organizado la marcha del sabado 24 de agosto a plaza de Mayo que alegró tanto (¿Tanto alegró o era todo actuado?) al presidente y que además de recuperar el espíritu preter-dictatorial de aquellas primeras marchas anti-K con lo peor de las flojas y pocas ideas de las clases altas y aledañas dejó la sensación de una marcha de despedida que pretendió emular aquella plaza del 9 de diciembre de 2015 de CFK.
Todo muy ambiguo y lamentable. Triste.


La semana amarilla.

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