Dream#13
D#13
Visión del entierro propio
Llegamos en colectivo
Barrio semiresidencial frontera con galpones.
Entramos a un portón negro a un lugar oscuro y recorremos habitaciones a oscuras.
Están limpiando una pista.
Seguimos entre pasillos negros y cortinados pesados.
En otro cuarto hay varios desnudistas.
Llegamos a un lugar más abierto.
Gente desayunando, jugando a las cartas o haciendo ejercicios livianos.
Nos sentamos junto a un grupo y mí amigo de integra al grupo, yo deambulo.
Una joven bella, seria experimentada del lugar me guía.
Pasamos por una cancha de voley, ya jugué aquí, miento.
Hay cuartos de lavandería y comedor.
Ella se aparta, habla con otros se va a cambiar y quedó solo otra vez.
Tomo un pareo que ella dejó y camino.
Unos jugadores de póker se lamentan que perdió uno del lugar, lo rodean, crenn que fue timado. Denso pero todo en voz baja sin bardo. Discuten sigo.
Confundí a la joven rubia con otra mujer, me acerco a hablarle y ella aparece por el costado. No lo menciono, le doy su prenda, viene blanco
Unos chinos departen y ella me pide que hable con ellos, es sobre sistemas hospitalarios.
Me quiero ir.
Le digo que copien nuestro modelo, que con un inversiones es el mejor.
Decido largarme cuando ella se aleja.
Me visto y tomó mí mochila.
Mí amigo está bien, me iré solo.
La chica me ve pero no puede dejar la conversación, aprovecho y salgo por otro camino, es de mañana son apenas las diez.
Salgo bajo el sol.
Ixx, ago2018
D#14
Duermo en un lecho madriguera, somos varios y llega un joven a enrollarse y nos apiñamos entre mantas y con movimientos leves vamos hayando cada cual su sitio. Me duermo nuevamente y al despertar el alba ya está aquí. Una luz tenue dibuja los cuerpos y yo salgo al patio. Hace frío y exhalo un vapor denso que es a la vez agradable, juego con las nubes que quedan suspendidas brevemente en el aire y que se dispersan y se funden con la niebla matutina.
La calle está desolada y la escarcha brilla en la sombra mientras algunas gotas de rocío refulgente con los primeros rayos de sol que reciben de la enorme bola de fuego amarilla que asoma en el extremo mismo de la calle como si está naciera del astro rey y llegará hasta acá como una mano que nos posa en este nuevo, naciente mundo queda cada mañana.
Hay niños en las veredas y se hablan a los gritos, festejan algún éxito deportivo, los miro, pienso que algo está fuera de cuadro. El Bosco ha pintado este amanecer a su antojo y las formas, los sucesos no hacen más que obedecer a su capricho desencajado.
Intuyo gente tras las cortinas frente a sus televisores y en silencio. La ciudad se merece este tiempo.
Ixx, ago2018
