Demasiado Macri
La gente de Grupo de Expertos en Todo se planta frente a la flagrante mentira urdida por el candidato amarillo. Que se trata de una burda instalación artístico-mediático-publicitaria no pasa desapercibido a nadie pero una vez más nos hace pensar en la fuerza propia del señor MM ¿qué hay que tener en la cabeza para adherir a semejante impostura?
IXX-oct2015
**
LUNES, 5 DE OCTUBRE DE 2015
Ya vendría siendo demasiado
http://grupoexpertosentodo.blogspot.com.ar/2015/10/ya-vendria-siendo-demasiado.html
...
Uno sabe y casi acepta con resignación que los candidatos digan huevadas durante la campaña. Y cuando digo candidatos digo todos los candidatos. Toda la épica discursiva, las tomas fotoshopeadas, el vestuario y ese horizonte que asoma detrás de Margarita esfumado como es un póster romántico berreta, es previsible, por desgracia.
Me pregunto si toda esa parafernalia tiene algún efecto sobre el votante, quizás sí. Pasa que, como a mi tanta empalagosa zalamería me molesta y mucho, tiendo a pensar que también le pasa lo mismo a otros y ahí me equivoco porque ¿quién soy yo para saber el efecto que causa en otros sujetos las boludeces que se ven y escuchan en una campaña?
Tipas y tipos cuya estatura intelectual no pasa de un centímetro y medio intentan camuflarse detrás de un montaje cinematográfico para hacernos creer que son estadistas responsables y con una mirada de futuro digna de ser tenida en cuenta.
Repito -y creo- existe un acuerdo cuasi unánime acerca de la naturaleza de ese engaño. No es fe poética, pero de alguna forma admitimos la suspensión de la incredulidad a pesar de no creer en lo que se ve y escucha.
Ahora, detrás de cada una de las pelotudeces que se dirán, debe existir para propiciar o intentar promover la adhesión a algo o a alguien, un germen de verdad, algo que sirva de ancla para el discurso prosopopéyico que luego será lanzado al aire. No significa que este pequeño punto de apoyo provenga de las virtudes de un candidato o del supuesto proyecto que ese candidato encarna. Porque el publicista correría el riesgo de trabajar sobre nada. Pero un puntito de conexión con la realidad del candidato tiene que haber.
Porque de lo contrario tenés a Macri.
Y aquí llegué a donde quería llegar.
En la estrategia de campaña de Macri ese cablecito que engancha lo que se promete con la esencia del candidato no existe. No está. Los publicistas de Macri y calculo, su jefe de campaña y asesores, han decidido vender a Mauricio como lo que no es y nunca fue y, debo decirlo, jamás será. Insisto, uno puede decir que el candidato es mejor de lo que parece, pero no decir que no es lo que siempre ha sido y de ahora en adelante no será.
Esto último es subestimar lisa y llanamente esa suspensión de la incredulidad en la que casi todos coincidimos en torno a las campañas políticas. En definitiva, es subestimar al votante, incluso vulnerando el espacio de ficción que uno acuerda respetar para que todo el despliegue discursivo no caiga en el más lamentable de los ridículos.
La "estrategia" de Macri viola ese acuerdo no escrito solicitándole al espectador que desestime toda su existencia anterior para reconstruirla mediante una enumeración de promesas. Por eso las promesas de Macri son tan disparatadas teniendo en cuenta lo que es y lo que no es.
Veamos, Massa promete mano dura. Con una gestualidad amenazante como un Rambo de utilería. Pero esa promesa no está reñida con su existencia anterior. Stolbizer promete un gobierno de margaritas y esa promesa no está reñida con su propia estampa como política. Scioli se postula como la continuidad y la previsibilidad y estas promesas no están reñidas con su trayectoria como gobernador. Macri promete sostener lo que se "hizo bien" y esa promesa se da de patadas con su existencia anterior en donde decía que el gobierno actual era lo peor que le había pasado a la Argentina.
Entendamos algo: no estoy pidiendo que los candidatos hagan lo que prometen. Esa es harina de otra bolsa. Digo que en sus campañas algo de cierto tiene que haber, aunque esa certeza sea solo una construcción sin sustento, para que por lo menos simulemos creer o al menos, no descreer tanto del montaje de campaña.
Macri ha roto ese acuerdo por el que nosotros creemos que esa piadosa impolutéz de los candidatos es real, al menos por el espacio de tres minutos.
Una subestimación más para un tipo que subestima la política. Y lo que es peor, subestima al que vota hasta el punto de insistir con la existencia de un Macri paralelo que no se parece en nada al Macri que existe en la realidad concreta.
Y mirá que romper la fe poética del votante es complicado, porque tenemos que soportar cada batracio.
Ahora, cuando el votante cree que Macri es lo que no es ahí la subestimación cambia de orilla y coincide con la subestimación que el candidato plantea como eje de campaña.
Y quizás, solo quizás, el candidato y el votante coincidan en que es necesario no decir lo que se piensa y esconder el juego. Entonces el camuflaje es consensuado y hay un guiño cómplice entre Macri y su votante. Quizás, solo quizás.
Se lo dejo como punto de partida de otras discusiones.
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IXX-oct2015
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LUNES, 5 DE OCTUBRE DE 2015
Ya vendría siendo demasiado
http://grupoexpertosentodo.blogspot.com.ar/2015/10/ya-vendria-siendo-demasiado.html
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Uno sabe y casi acepta con resignación que los candidatos digan huevadas durante la campaña. Y cuando digo candidatos digo todos los candidatos. Toda la épica discursiva, las tomas fotoshopeadas, el vestuario y ese horizonte que asoma detrás de Margarita esfumado como es un póster romántico berreta, es previsible, por desgracia.
Me pregunto si toda esa parafernalia tiene algún efecto sobre el votante, quizás sí. Pasa que, como a mi tanta empalagosa zalamería me molesta y mucho, tiendo a pensar que también le pasa lo mismo a otros y ahí me equivoco porque ¿quién soy yo para saber el efecto que causa en otros sujetos las boludeces que se ven y escuchan en una campaña?
Tipas y tipos cuya estatura intelectual no pasa de un centímetro y medio intentan camuflarse detrás de un montaje cinematográfico para hacernos creer que son estadistas responsables y con una mirada de futuro digna de ser tenida en cuenta.
Repito -y creo- existe un acuerdo cuasi unánime acerca de la naturaleza de ese engaño. No es fe poética, pero de alguna forma admitimos la suspensión de la incredulidad a pesar de no creer en lo que se ve y escucha.
Ahora, detrás de cada una de las pelotudeces que se dirán, debe existir para propiciar o intentar promover la adhesión a algo o a alguien, un germen de verdad, algo que sirva de ancla para el discurso prosopopéyico que luego será lanzado al aire. No significa que este pequeño punto de apoyo provenga de las virtudes de un candidato o del supuesto proyecto que ese candidato encarna. Porque el publicista correría el riesgo de trabajar sobre nada. Pero un puntito de conexión con la realidad del candidato tiene que haber.
Porque de lo contrario tenés a Macri.
Y aquí llegué a donde quería llegar.
En la estrategia de campaña de Macri ese cablecito que engancha lo que se promete con la esencia del candidato no existe. No está. Los publicistas de Macri y calculo, su jefe de campaña y asesores, han decidido vender a Mauricio como lo que no es y nunca fue y, debo decirlo, jamás será. Insisto, uno puede decir que el candidato es mejor de lo que parece, pero no decir que no es lo que siempre ha sido y de ahora en adelante no será.
Esto último es subestimar lisa y llanamente esa suspensión de la incredulidad en la que casi todos coincidimos en torno a las campañas políticas. En definitiva, es subestimar al votante, incluso vulnerando el espacio de ficción que uno acuerda respetar para que todo el despliegue discursivo no caiga en el más lamentable de los ridículos.
La "estrategia" de Macri viola ese acuerdo no escrito solicitándole al espectador que desestime toda su existencia anterior para reconstruirla mediante una enumeración de promesas. Por eso las promesas de Macri son tan disparatadas teniendo en cuenta lo que es y lo que no es.
Veamos, Massa promete mano dura. Con una gestualidad amenazante como un Rambo de utilería. Pero esa promesa no está reñida con su existencia anterior. Stolbizer promete un gobierno de margaritas y esa promesa no está reñida con su propia estampa como política. Scioli se postula como la continuidad y la previsibilidad y estas promesas no están reñidas con su trayectoria como gobernador. Macri promete sostener lo que se "hizo bien" y esa promesa se da de patadas con su existencia anterior en donde decía que el gobierno actual era lo peor que le había pasado a la Argentina.
Entendamos algo: no estoy pidiendo que los candidatos hagan lo que prometen. Esa es harina de otra bolsa. Digo que en sus campañas algo de cierto tiene que haber, aunque esa certeza sea solo una construcción sin sustento, para que por lo menos simulemos creer o al menos, no descreer tanto del montaje de campaña.
Macri ha roto ese acuerdo por el que nosotros creemos que esa piadosa impolutéz de los candidatos es real, al menos por el espacio de tres minutos.
Una subestimación más para un tipo que subestima la política. Y lo que es peor, subestima al que vota hasta el punto de insistir con la existencia de un Macri paralelo que no se parece en nada al Macri que existe en la realidad concreta.
Y mirá que romper la fe poética del votante es complicado, porque tenemos que soportar cada batracio.
Ahora, cuando el votante cree que Macri es lo que no es ahí la subestimación cambia de orilla y coincide con la subestimación que el candidato plantea como eje de campaña.
Y quizás, solo quizás, el candidato y el votante coincidan en que es necesario no decir lo que se piensa y esconder el juego. Entonces el camuflaje es consensuado y hay un guiño cómplice entre Macri y su votante. Quizás, solo quizás.
Se lo dejo como punto de partida de otras discusiones.
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