La marcha de los hipócritas
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| Moritz von Schwind 1850:Wie die Thiere den Jäger begraben |
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Convocada por fiscales de dudosos prontuarios, se elevó como un reclamo por la aplicación de justicia. Cabe preguntarse si es coherente que miembros del poder judicial reclamen ¡al ejecutivo! por justicia, si son ellos quienes están justamente para que se aplique la ley.
Por otra parte eligieron marchar en silencio como una forma de expresión por el opuesto. Esto no es tampoco casual ni inocente, mas allá de querer evitar las mezclas de consignas e ideologías que ya causaron múltiples denostaciones en manifestaciones previas por el componente autoritario, recista, clasista, violento y prejuicioso que llevó a poner en práctica un pseudo manual de marcha indicando cómo vestirse, qué carteles llevar e inclusive recomendaba no hablar con el periodismo. Este último punto quizas fuera el inspirador de este silencio. La cuestión es que además de las exteriorizaciones y las apariencias los sectores que marchan tienen muchas afinidades ideológicas pero no tienen canales por los cuales expresarlos. Ampliamos: si bien la derecha conservadora y neoliberal se manifiesta a través de los medios más masivos y tiene los mayores indicadores de audiencia, se resiste a identificarse con algún político o partido porque sencillamente han sido formados para despreciarlos, y esto no es menor porque el neoliberalismo propone distanciarse de la política a los ciudadanos a partir del desprestigio de las clases políticas pero aquí en la Argentina del siglo XXI tras los fallidos intentos destituyentes económicos, mediáticos, ahora judiciales, esos mismos medios que recomendaban distancia ahora reclaman participación. Por si alguien duda de la actividad de los grandes medios en las redes sociales agitando contra el gobierno, un simple paneo por los canales de noticias y de aire opositores mostró zócalos casi permanentes convocando a la marcha los días previos ni que hablar de los contenidos!
Es así que la población "autoconvocada" a la plaza de la protesta llega "en silencio" que más que prudente es elocuente porque por una parte la politización de sus propios actos les avergüenza y por otra parte no tiene tanto para decir, cuanto que no saben aún qué decir. El partido de derecha emergente se está aglutinando y autoreconociendo por estos días, la presidenta lo llamó partido judicial, pero este es solo una parte, los medios que "atacan como partidos" de acuerdo a los dichos de Jaroslawsky son el catalizador y sectores e individuos dispersos se van acercando ya sin el prurito que significaba en el pasado ser de la UCD por ejemplo. Hoy es necesario unirse, esto lo tienen asimilado, con el tiempo aprenderán a expresar su ideas correctas y a esperar el resultado de las urnas pero por lo pronto se agrupan haciendo el aguante a sus manos ejecutoras: los medios extranjerizantes y la justicia conservadora.
Digo a favor de estos manifestantes que se están reconociendo pero les llamo hipócritas porque saben bien qué son y qué no son. Saben que marchan junto a genocidas y/o sus defensores y ¿quien arriesga a decir que no les simpatizan? Saben que son movidos por los medios opositores como ganado (y les gusta). Saben que detrás del poder mediático hay poderes económicos nacionales y fundamentalmente extranjeros y saben que lo que pretenden en verdad es una mayor tajada en el reparto de la torta que es la riqueza del país.
Pero, y esto es el colmo de la hipocresía, saben que usan la muerte de un fiscal de dudosos laureles para ocultar sus verdaderos intereses e intenciones. Aunque esto es pragmatismo puro ¿o acaso la mentira no es una de las armas principales del neoliberalismo que invade el mundo?
IXX-feb2015
(1) Antes de seguir leyendo, observad con atención la imagen que precede estas líneas. Se trata de una xilografía obtenida a partir de un dibujo que el pintor austríaco Moritz von Schwind realizó en 1850: Wie die Thiere den Jäger begraben (Cómo los animales enterraron al cazador). La escena del cortejo fúnebre de los habitantes del bosque llorando la muerte de la persona que estaba dispuesta a pegarles un tiro es de una ironía brutal, acrecentada, si cabe, por el arma del cazador encima del féretro y por los grandes pañuelos que exhiben algunos de ellos tras los cuales es fácil imaginar más de una sonrisa de satisfacción.
