de fascistas y fascistas

Se oye acusar al actual gobierno con toda de clase de comparaciones totalitarias, algunas más caras al sentir y al ser nacional, otras categorías extrañas y delirantes llevan el ingenio al paroxismo sin sonrojar ni hacer parpadear a interlocutores afines que no repreguntan ni cuestionan, vale decir que apoyan las sandeces que se oyen.
La acusación más frecuente es de fascismo ¿sabrán qué es el fascismo?

El fascismo como sistema de gobierno solo ejerció el poder en la Italia de Mussolini y en la Alemania de Hitler, luego, más acá en el tiempo se habrán visto rasgos, intentos pero ni en las peores dictaduras argentinas se implementó un sistema fascista. El fascismo se valía de milicias movilizadas que operaban en conjunto con sectores del poder económico en especial del campo en momentos en que el estado no alcanzaba a darles la protección que requerían. Cuando los movimientos de obreros se enfrentaron a los terratenientes y empresarios, fue el brazo armado fascista quien se ocupó de acallar a los sectores populares y el crecimiento de esta alianza con acciones políticas populistas y mano dura llegaría al poder en pocos años ante la acefalía de una conducción política que supiera dar respuestas a la población en general.
En Argentina, en general no se llegó al poder más que por golpes militares orquestados en el núcleo mismo del poder, entonces ¿para qué querrían milicias quienes tienen a su disposición fuerzas armadas? Por otra parte el único partido que llegó al poder de manera abrumadora es el peronismo al cual se ha acusado muchas veces de fascismo pero el peronismo en el poder jamás tuvo milicianos armados patrullando las calles y destruyendo o agrediendo abiertamente todo aquél que se oponga. No lo necesitaba, porque Perón supo mantener aliados en las fuerzas armadas y armó una policía funcional a sus necesidades, algo no demasiado diferente a lo que hicieran cualquiera otro de los que se le opusieran desde conservadores a neoliberales, pasando por radicales y algunas alianzas.
Si bien algunos aspectos se pueden observar en algunos gobiernos como el culto a la personalidad y la instalación de una nueva ideología en el peronismo, no se observan otras señales del fascismo como podría ser la instalación del terror como metodo cohercitivo.

Cuando se acusa de dictadura de las mayorías a un gonbierno democrático y popular, se confunde aún más, las mayorías son justamente la clave del sistema democrático, es la mayoría al menos en los votos quien ejerce el poder. Ahora bien podráiamos inferir que tal como advertía Kadaffi, su pás por tener a favor las mayorías era más democrátioco de EEUU poirque Bush llegaba allí con un porcentaje de votante sque rondaba el 25% pero esto es pura artillería lingüística, cháchara. Siempre será más democrático un país que permita elegir a sus gobernantes, de acuerdo al sistema que mejor les plazca y en tanto y en cuando haya acuerdo en cuanto a este.
El otro aspecto, la dictadura no merece mayor análisis poruqw la dictadura es absolutista, llega al poder por asalto y asume el control de la totalidad de las instituciones. Un país con jueces independientes o disidentes, con mdeios opositores y libertad de expresió ny desplazamiento está muy lejos e ser una dictadura.
A menudo se argumenta el adoctrinamiento de los jovenes y de una juventud militante movilizada. Comparar a La Campora con juventudes hitlerianas es de plano malicioso pero adsemás está absolutamente equivocado porque no se han visto jóvenes armados por las calles ni agrupaciones marcahndo en formación amedrentando a los demás, hasta el momento la juventud oficialista no se ha nmanifestadfo en térmoiso diferentes de como lo hacen otras agrupaciones de orteos sectores desde políticos y sinidcales hasta estudiantiles o fanáticos del futbol o deo de camionerosl rock.
Si acaso se han observado conductas amenazantes ha sido siempre desdde la derecha ya sea sindical o política como los gremios de camioneeros, ferroviarios o el gobierno de la ciudad de buenios aires.

Todo lo antedicho surge del miedo que inspira el gobierno en sectores del poder concentrado acostumbrados a ejercer la conducción de los destinos del país desde que éste tiene historia y hoy ven que un poder intenta equiparérseles (ni siquiera doblegarlos) y compartir su cuota mayoritaria nmo les causa gracia. Tratan de esparcir ese miedo en toda la poblaciópn utilizando todo lo que tienen: grandes cadenas de medios, muchos jueces heredados de una historia conservadora, educadores, iglesia (que controla casi la mitad de la educación), formadores de opinión y por supuesto gente común que teme al comunismo porque solo eso ha aprendido desde  hace mas de medio siglo y el discurso aún incoherente les pega en lo más profundo. Así desfilan Carrió, Bullrich, Macri, Larreta, Grondona, etc. haciendo cualquier asociación con todos los males políticos del siglo a la actual administración.







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