Gestión desquicio

Viajó a recibir un premio inventado para amigos del hipercapitalismo choreador.
Nada oficial. Nada para el país.
La mesa la reservó Natalia De Negri (si, la del jarrón) que dicho sea de paso recibió el mismo premio. Y pagó por la mesa (dicen que 50 mil dólares) por tratarse de una beneficencia para ciudadanos norteamericanos de quien sabe qué cosa.
En otras palabras: fue a un show con un pretexto absurdo mientras el país arde.
Fin.





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