saqueo - improvisación (vergüenza es poco)
La moderación
Semanas atrás hubo un par de eventos que pusieron de manifiesto los efectos negativos de conducir el país desde el ombligo porteño. Uno fue la muerte de una joven que ingresó a un recorrido turístico peligroso sin advertencia alguna por falta de personal de guardaparques motivo de recortes, el otro caso es en el sur por las rutas anegadas por tormentas donde se puso de manifiesto la ausencia de radio nacional, único medio que tienen los viajeros, y trabajadores en zonas tan inhóspitas.
En ambos casos se observa una vez más que el interior es menospreciado desde la capital política y comunicacional del país.
El centrismo porteño es una de las formas del comando central que ejerce el poder real en Argentina, como se indicó, se observa en los actos políticos, en los encajes mediáticos en el lenguaje, en los modelos de formación de trabajo, en la estructura económica.
Ignorar el interior es ignorar las minorías, y si de algo podía jactarse el peronismo era de la llegada a esas masas olvidadas, hoy esas masas se constituyen en el interior, en los suburbios, en los trabajadores en negro.
¿En manos de quién quedaron esas masas?
El peronismo capitaneado por patrones millonarios en el interior dejó de ser representativo, en las urbes, la batalla comunicacional está perdida, y en el imaginario, solo queda la rebeldía transversal a todo el territorio nacional (¿qué duda cabe?) manifestada en el voto resentido.
Obnubilados por el consumo irónico, empoderados de redes sociales, descreídos y por sobre todo abandonados, huérfanos del interés público o al menos de sus atenciones, una enorme masa de iletrado políticos, de inexpertos militantes se vieron conminados a salir al ruedo, a expresarse y desde sus jaulas fluorescentes saltan a la cosa pública vírgenes de teoría pero no de dogma. Aleccionados de un discurso duro y constante han aprendido tres o cuatro, tal vez diez principios elementales del nuevo ser digital digitado.
En la lógica del video game, del superheroe de historieta y del hiperconsumismo globalizado analizan el entorno como un “sim” (el famoso video juego). Está todo estereotipado en un deja vú despreciativo. Están de vuelta de todo, basados. Tienen razón aunque no la tengan, serán terraplanistas de ser necesario, lo que no pase por el tamiz monetizador será despreciado.
Bienvenidos al mundo nuevo. Que por cierto no es nuevo ni es mundo.
¿Cómo se vuelve al territorio?
Ixx, jun24