brutal cancelación
La cancelación de todo lo ruso desde Occidente nos deja algunas alertas.
Más allá de la justificación o no de las medidas económicas nos queda una preocupación y una luz de alerta con respecto a la propiedad del contenido que confiamos a las redes (esto mismo por ejemplo), que puede ser eliminado por el poder central del imperio de la noche a la mañana a partir de quien sabe qué aconteceres. ¿Será hora de pensar otras alternativas? ¿Cianto nos importa nuestra memoria digital? ¿Nos debemos resignar a perderse todo si llegara a suceder algún capricho inesperado?
Estamos ante un punto de inflexión y de reflexión ¿Qué podemos hacer?
Ixx, mar22