Memoria económica del macrismo

La desastrosa gestión Cambiemos-PRO va a ser motivo de tomos y tomos de estudio de inoperancia y corrupción. No por nada es el peor gobierno de la historia argentina.
Dicho esto, un repaso del primer año de Prat Gay en economía tomado de El Hombre 3, que en su blog y con mucha ironía desbarata al charlatán de la aristocracia que por estos días no para de parlotear por los medios de comunicación cómplices del desastre 2015-2019.
Al final un par de datos adicionales.
IXX, ago20




Un esclarecido detalle del derrotero trinfante del ex ministro de Macri Alfonso Prat Gay para enmarcar y guardar.

En diciembre del 2015 el país vivía aplastado por el cepo cambiario, los argentinos solo podían retirar 2 mil dólares por mes y eso bajo un severo sistema de control. Una pérdida de libertad casi inimaginable.

Para quebrar este sistema de opresión, el novel ministro, inició su obra de reconstrucción con una devaluación del 40 %, sabiendo que los precios estaban ya fijados para un dólar a 14 pesos y que esa corrección no llevaría a un proceso inflacionario. Una predicción, esta última, notable que sorprendentemente no se cumplió en absoluto.

En ese primer periodo los dólares que salieron del país alcanzaron los 9 mil millones. Eso, tal vez, no fue beneficioso para el país pero si representa una apertura al mundo.

Una vez corregida la paridad cambiaria al valor natural, quedaba el problema de los holdouts, honestos inversores que compraron bonos defaulteados a precios módicos, como muestra de solidaridad con estos arriesgados filántropos se pagó más de lo que se les debía, no solamente eso, las leyes que protegían al tesoro argentino las así llamadas de “pago soberano” y “cerrojo” fueron derogadas por el parlamento en un alarde de patriotismo bien entendido. El pago fue pequeño en relación al beneficio para el país, apenas 12 mil millones de dólares.

La nueva economía corrigió desajustes en el mercado de trabajo resultando en 100 mil despidos. Más libertad para buscar horizontes venturosos.

En vista de la normalización el país pudo por fin ingresar a los mercados de crédito en buenas condiciones, las reservas, con plata prestada a intereses que triplicaban o cuadruplicaban los que se pagan en el 1er mundo, subieron. Cualquiera sabe que tener guardada en una caja una buena reserva de dinero prestado, al 8 % de interés, es un negoción.

En un año la llegada de divisas a préstamo alcanzó los 40 mil millones de dólares. Una oportunidad de despegue del país que, inexplicablemente, no se produjo.

A su vez para frenar el proceso inflacionario, que la devaluación y el endeudamiento no habían provocado sino la emisión monetaria, se optó por la oferta de bonos a un interés del 15 % anual. Resultaron ser unos 35 mil millones de dólares en LEBACS con un interés del 40 %, hay una serie de juicios por daños al país que carecen de fundamento, por supuesto.

Una de las más colosales iniciativas de este gran ministro fue la “reparación histórica” para los jubilados acompañada del “sinceramiento fiscal”. El grueso de nuestros abuelos cobró sumas gratificantes y muy merecidas, alrededor de los 50 dólares. El beneficio para los mayores venía de la mano de un blanqueo que permitió que una multitud de grandes deudores pudiera dejar sus fortunas fuera del país de manera completamente legal. Una verdadera medida de alivio.

Debido a la rebaja en las retenciones, la eliminación de trabas a la exportación y la reducción de subsidios a los servicios hubo una beneficiosa corrección de precios relativos que eliminó distorsiones. La harina aumentó más de un 100 %.

Aunque parezca increíble con estas medidas que deberían haber llevado a un proceso de crecimiento y avance en la economía, sucedió todo lo contrario, la industria del metal se contrajo en un 13 %, por ejemplo.

Y el PBI se redujo en un 3.8 % en el 3er trimestre, también normal para países en procesos militares como Ucrania o Libia.

Otro aspecto destacable fue la caída del ritmo inflacionario que pasó del 4 %, o más, mensual, al principio de la gestión, al 1.5 % y que fue apenas de algo más del 40 % ese año. La inflación no tiene por qué ser un problema cuando hay un proceso de acelerado crecimiento.

De alguna manera se puede hablar del nacimiento de nuevos principios económicos en la gestión Prat Gay, junto con el crecimiento de la inflación se dio una fuerte recesión, a su vez ni la recesión, ni la inflación sirvieron para reducir el déficit fiscal que creció en un 70 %, llegando al 7 % del producto, algo normal, al menos en países sometidos a los vaivenes de una guerra. Para aliviar esa situación el impuesto a las ganancias se amplió, de abarcar a un millón de contribuyentes a 2 millones. Una medida claramente redistributiva, con el propósito, claro está, de proteger a la clase media.

Se dio un gran impulso a la obra pública, en una 1era etapa se frenó para detectar irregularidades en los contratos y la etapa nunca terminó.

Después de 12 meses y un par de semanas de haber alcanzado logros que parecían imposibles, el presidente Macri consideró que esta atinada gestión económica llegaba a su fin.

El trabajo sucio estaba hecho. 

https://elhombre3.blogspot.com/2020/07/donde-recordamos-la-gestion-esclarecida.html?showComment=1596318221527#c4608654370286522085


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Ejemplo: Por ejemplo, la botella de aceite de girasol Cañuelas y la de Cocinero de 1,5 lts estaba entre 17 y 18 pesos en la lista de Precios Cuidados que rigió entre octubre y diciembre (de 2015). Actualmente (julio de 2016) cotizan entre 33 y 34 pesos, lo que significa un aumento de casi el 100 por ciento.
Fuente: https://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-304803-2016-07-21.html

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A pesar de los distintos experimentos, la gestión de Cambiemos acumuló una inflación de 284% a lo largo de su mandato, con dos años consecutivos con una inflación cercana al 50% y rompiendo los récords desde la última hiperinflación de 1991.
En último año la inflación alcanzó el 53,8%, un número que podría haber sido incluso superior dado que los precios regulados crecieron “solo” el 48,2% contra el 56,7% de la inflación núcleo.
El saldo no es el fracaso de medidas puntuales sino de toda la perspectiva ortodoxa de reducir la inflación a un fenómeno monetario y desvincularla de otras decisiones de política económica como la regulación cambiaria y tarifaria.
http://www.iade.org.ar/noticias/inflacion-en-la-era-macri-un-fracaso-monetarista

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