Una semana en Narnia...
“De qué servía repartir computadoras si no tenían conexión a Internet. Es como repartir asado y no tener parrilla, ni algo para prender el fuego”. (Mauricio Macri, presidente aunque usted no lo crea).
La escena tiene todo el condimento de la época. Un grupo de "obreros" o de extras según usted prefiera, hacen de laderos de un presidente que en su jerga dice algo así como que dar herramientas a los niños es como repartir un lujo de estos días (que eso se ha vuelto el asado). A su lado una protegida de las derecha hegemónica gesticula una pose actuada y uno no sabe si es la original o la actriz que la parodia en las redes, al borde del absurdo, hace leves movimientos de cabeza para no demostrar aprobación ni rechazo. ¡Vaya uno a saber si está escuchando los dislates de su líder! Esos dichos en medias lenguas y en modo cheto que uno debe necesariamente rearmar porque un traductor textual jamás llegaría a comprender de un incomunicador como nuca antes hemos tenido a la cabeza de nuestra nación.
Así las cosas, nos acostumbramos a metáforas inapropiadas, a frases incongruentes y al menosprecio de quienes nos tratan como niños y pueden hacerlo porque sus intérpretes los medios se han empecinado en mantenernos desinformados para hacer sus negocios. Qué tristeza!, qué pobreza!
Ay de nosotros!
La escena tiene todo el condimento de la época. Un grupo de "obreros" o de extras según usted prefiera, hacen de laderos de un presidente que en su jerga dice algo así como que dar herramientas a los niños es como repartir un lujo de estos días (que eso se ha vuelto el asado). A su lado una protegida de las derecha hegemónica gesticula una pose actuada y uno no sabe si es la original o la actriz que la parodia en las redes, al borde del absurdo, hace leves movimientos de cabeza para no demostrar aprobación ni rechazo. ¡Vaya uno a saber si está escuchando los dislates de su líder! Esos dichos en medias lenguas y en modo cheto que uno debe necesariamente rearmar porque un traductor textual jamás llegaría a comprender de un incomunicador como nuca antes hemos tenido a la cabeza de nuestra nación.
Así las cosas, nos acostumbramos a metáforas inapropiadas, a frases incongruentes y al menosprecio de quienes nos tratan como niños y pueden hacerlo porque sus intérpretes los medios se han empecinado en mantenernos desinformados para hacer sus negocios. Qué tristeza!, qué pobreza!
Ay de nosotros!