Sentido común
Hay quienes sienten tufillos dictatoriales en la Argentina del presente 2017 y quienes avizoran esa misma estructura dictatorial en un futuro cercano, hoy en ciernes. Y esto, los unos y los otros lo ven en las señales inocultables que este proceso nos instila una tras otra desde los decretos (cientos de DNU) iniciaticos con que abrieron este ciclo neoliberal conservador pasando por la encarcelación de un fuerte referente de lo popular como es Milagro Sala, las persecuciones a opositores, la cooptacion de líderes sociales y políticos, la alianza estratégica con medios líderes y un amplio sector de la justicia conservador y desvergonzado al borde exterior de la etica más elemental todo esto por cuenta de los propios referentes del cambio. ¿Pero que hacen los otros mientras tanto?
Porque no seamos ilusos, Cambiemos no está solo, además de los socios económicos, judiciales y comunicacionales indispensables para tener su estrategia cuenta con otros aliados que por razones propias le hacen el caldo gordo. Los peronistas, socialistas, radicales, independientes, desprevenidos, legos políticos que abrazan y acompañan este proyecto lo hacen desde un convencimiento secular, pragmático surgido de estos tiempos, de esta modernidad vergonzosamente líquida vertida sobre la sociedad toda a diario en un goteo de décadas que al fin cuaja en estos brotes transgénicos deshumanizados.
Una vez dado por finalizado el periodo kirchnerista muchos se apuraron a reacomodarse en lugares más acordes con los tiempos que corren, las líneas generales las trazaban las cadenas mediáticas neoliberales transcontinentales y se instalan como verdades una tras otra en paneles televisivos que resultaron inevitables para los necesitados de promoción publicitaria, de los alineó con amenazas legales y en congresos y conferencias para elaborar el futuro irrenunciable, único y maravilloso. ¿Como resistirse?
Hubo políticos que traicionaron sus bancadas, jueces y fiscales seque cambiaron sus principios, gente sin filiaciones que se apuró a rendir pleitesía a lo nuevo. Las razones individuales y colectivas, voluntarias o cooptativas se enmarcan en una lectura del cambio de tiempos que resulta (les resulta) inexorable.
Ahora bien, el sentido común empuja o arrea hacia una confluencia que podemos llamar de (buenas) voluntades hacia un proyecto promocionado e impulsado como un cambio superador y necesario, un sueño idealista para muchos, inevitable para otros. Pero al correr de los meses se ven las hilachas de este traje nuevo, el sueño torna a pesadilla poco a poco y alarma lo que tratan en desperezarse los adormilados que creyeron poder descansar al fin de tantos largos años de efervescencia y debate. No se terminó nada, no se acabó la historia, seguimos en el mismo tobogán y la pregunta es cuántos serán capaces de retomar las riendas de sus propios destinos o seguirán actuando y decidiendo en función de lo que otros pergeñan para ellos.
Ixx, feb2017