Sobre la "sociopatocracia" dominante. Gustavo Varela
Gustavo Varela, filósofo, músico y estudioso de la historia política y social argentina talló un retrato hablado de la Sociopatrocracia dominante. Una descripción descarnada sobre la fría crueldad de los sociópatas que por estos días ocupan los puestos de gobierno.
Dos cosas antes de leerla:
1.-Harían bien en tomar nota quienes deseen oponerse a estos criminales seriales de la frialdad con la que cometen sus asesinatos. Como dice Rodolfo Walsh "para no dejarse conmover por las sagradas ideas, los sagrados principios y, en general, las bellas almas de los verdugos". Son humanamente insensibles, carecen de empatía, no les interesa, no les importa. Ni antes, ni ahora, ni nunca.
2.-No alcanzará con ganarles una elección. No comprenden la política en los mismos términos que nosotros. Para ellos la política en sentido fuerta ha muerto y además, han convencido a muchos orejones del tarro sobre ese punto. Por eso luchar contra ellos es derrotarlos en todas las líneas. Que pierdan un comicio o varios sirve a los fines de una democracia acotada, pero no garantiza que sus tesis sean rebatidas. Hace falta profundizar la batalla cultural.
Ahora, tómense unos minutos y lean.
http://grupoexpertosentodo.blogspot.com.ar/2016/09/retrato-de-la-sociopatocracia-dominante.html
VIERNES, 9 DE SEPTIEMBRE DE 2016
RETRATO DE LA SOCIOPATOCRACIA DOMINANTE
...
"No son la rancia aristocracia del XIX; no son las fieras fascistas del treinta. Se parecen a los de la Revolución Libertadora (los antiperonistas se parecen, cualquiera sea la filiación política o ideológica). Pero estos de ahora son definitivamente otra cosa. Varias, no una, pero lo que más son es mostrarse y ser eficientes (por eso mismo son patoteros)
En la política son de genealogía corta, de fines de los años setenta y comienzos de los ochenta: finanzas y era digital. O sea, máquinas de producción y resultado. Ni Roca, ni Agustín P. Justo, ni Frondizi. Ni Onganía, ni De la Sota, ni Cobos. Eso es carne vieja. Los de ahora son buitres de carroña actual. No son de derecha: no es ese el rango que los mide. Son otra cosa, neo-empresarios, de bicicleta, aire libre y viernes casual. No tienen país de origen, no les importa la Argentina. Pueden vivir aquí o en cualquier lado.
No son conservadores ni ilustrados. Son gentes a pura eficiencia y con muchos recursos técnicos. No tienen cultura, apenas aquella necesaria para el desplazamiento. En general son iletrados, de bostezo fácil frente a un libro.
Tienen preocupación por las formas, porque es parte del mismo asunto. Formas superficiales, de packaging de felicidad y armonía, de cartel en el subte que dice: Si alguien se siente mal, ayudémoslo. Lo obvio se convierte en slogan. Este marketing de vida sana y comprensión es la exudación de la economía política que sostienen.
Son corporaciones que negocian. Ni fábricas fordistas ni empresa familiar. Estas corporaciones no tienen dueño, los excede. Son más grandes las acciones que la voluntad individual de un dueño. Por eso no importa si es Macri o quién sea. Macri es un muy buen exponente, sí, pero el asunto es más amplio, de inscripción internacional, de lazos más complicados, de intereses cruzados.
Tienen entrenamiento en el exterior, todos bajo el ala de las finanzas; son eficaces, muy eficaces para lo que quieren. Insisto: no son la derecha ni son conservadores. Son neo. Pura demolición a fuerza de anticipación financiera.
Neo, no es ambición sino procedimiento: es la forma de operación sobre los otros. La eficacia no admite caras, ni parentescos, ni pertenencia grupal. Cuando hablan de equipo es porque los vínculos responden a esquemas funcionales. Son cuerpos de abrazo rígido, de compromiso con la tarea y nada de comunión. Es un equipo gélido. Por eso se abrazan como repeliéndose.
La forma de operar sobre los otros es bajo una apariencia (amenaza) de modernización permanente. El Ministerio de modernización es la institucionalización del dominio financiero por encima de cualquier otra razón.
No son humanistas.
No dudan. Retroceden, a veces, pero no dudan. Saben a dónde van y no necesitan que haya alguna mediación (superan en esto a Martínez de Hoz o a Cavallo).
No tienen un proyecto de país. No les importa. Son lo más agudo del capitalismo, su bisturí más impiadoso. No es un nombre. Son otra cosa: una raza política nueva que casi no conocemos."
...
Habrá que perder entre otras cosas la falsa piedad, para enfrentarlos. Dejar de lado el argumento de "los tiempos de la política" porque para estos asesinos esos tiempos no operan. Comprender que no hay alianza posible con ellos, porque solamente acuerdan para ganar tiempo y seguir atacando.
Hay que volver a entender y más que nada actuar.
**
Dos cosas antes de leerla:
1.-Harían bien en tomar nota quienes deseen oponerse a estos criminales seriales de la frialdad con la que cometen sus asesinatos. Como dice Rodolfo Walsh "para no dejarse conmover por las sagradas ideas, los sagrados principios y, en general, las bellas almas de los verdugos". Son humanamente insensibles, carecen de empatía, no les interesa, no les importa. Ni antes, ni ahora, ni nunca.
2.-No alcanzará con ganarles una elección. No comprenden la política en los mismos términos que nosotros. Para ellos la política en sentido fuerta ha muerto y además, han convencido a muchos orejones del tarro sobre ese punto. Por eso luchar contra ellos es derrotarlos en todas las líneas. Que pierdan un comicio o varios sirve a los fines de una democracia acotada, pero no garantiza que sus tesis sean rebatidas. Hace falta profundizar la batalla cultural.
Ahora, tómense unos minutos y lean.
http://grupoexpertosentodo.blogspot.com.ar/2016/09/retrato-de-la-sociopatocracia-dominante.html
VIERNES, 9 DE SEPTIEMBRE DE 2016
RETRATO DE LA SOCIOPATOCRACIA DOMINANTE
SON OTRA COSA
Gustavo Varela...
"No son la rancia aristocracia del XIX; no son las fieras fascistas del treinta. Se parecen a los de la Revolución Libertadora (los antiperonistas se parecen, cualquiera sea la filiación política o ideológica). Pero estos de ahora son definitivamente otra cosa. Varias, no una, pero lo que más son es mostrarse y ser eficientes (por eso mismo son patoteros)
En la política son de genealogía corta, de fines de los años setenta y comienzos de los ochenta: finanzas y era digital. O sea, máquinas de producción y resultado. Ni Roca, ni Agustín P. Justo, ni Frondizi. Ni Onganía, ni De la Sota, ni Cobos. Eso es carne vieja. Los de ahora son buitres de carroña actual. No son de derecha: no es ese el rango que los mide. Son otra cosa, neo-empresarios, de bicicleta, aire libre y viernes casual. No tienen país de origen, no les importa la Argentina. Pueden vivir aquí o en cualquier lado.
No son conservadores ni ilustrados. Son gentes a pura eficiencia y con muchos recursos técnicos. No tienen cultura, apenas aquella necesaria para el desplazamiento. En general son iletrados, de bostezo fácil frente a un libro.
Tienen preocupación por las formas, porque es parte del mismo asunto. Formas superficiales, de packaging de felicidad y armonía, de cartel en el subte que dice: Si alguien se siente mal, ayudémoslo. Lo obvio se convierte en slogan. Este marketing de vida sana y comprensión es la exudación de la economía política que sostienen.
Son corporaciones que negocian. Ni fábricas fordistas ni empresa familiar. Estas corporaciones no tienen dueño, los excede. Son más grandes las acciones que la voluntad individual de un dueño. Por eso no importa si es Macri o quién sea. Macri es un muy buen exponente, sí, pero el asunto es más amplio, de inscripción internacional, de lazos más complicados, de intereses cruzados.
Tienen entrenamiento en el exterior, todos bajo el ala de las finanzas; son eficaces, muy eficaces para lo que quieren. Insisto: no son la derecha ni son conservadores. Son neo. Pura demolición a fuerza de anticipación financiera.
Neo, no es ambición sino procedimiento: es la forma de operación sobre los otros. La eficacia no admite caras, ni parentescos, ni pertenencia grupal. Cuando hablan de equipo es porque los vínculos responden a esquemas funcionales. Son cuerpos de abrazo rígido, de compromiso con la tarea y nada de comunión. Es un equipo gélido. Por eso se abrazan como repeliéndose.
La forma de operar sobre los otros es bajo una apariencia (amenaza) de modernización permanente. El Ministerio de modernización es la institucionalización del dominio financiero por encima de cualquier otra razón.
No son humanistas.
No dudan. Retroceden, a veces, pero no dudan. Saben a dónde van y no necesitan que haya alguna mediación (superan en esto a Martínez de Hoz o a Cavallo).
No tienen un proyecto de país. No les importa. Son lo más agudo del capitalismo, su bisturí más impiadoso. No es un nombre. Son otra cosa: una raza política nueva que casi no conocemos."
...
Habrá que perder entre otras cosas la falsa piedad, para enfrentarlos. Dejar de lado el argumento de "los tiempos de la política" porque para estos asesinos esos tiempos no operan. Comprender que no hay alianza posible con ellos, porque solamente acuerdan para ganar tiempo y seguir atacando.
Hay que volver a entender y más que nada actuar.
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