China devalúa (los mercados)
China tumba a los mercados y sale a defender su industria exportadora
12 de agosto de 2015
Marco Antonio Moreno
El banco central de China ha enviado nuevamente este miércoles a las bolsas mundiales en picada tras una nueva y desesperada devaluación monetaria. Pese a haber afirmado que la devaluación del martes sería única, el banco popular de China sucumbió a la realidad de su debilidad económica y volvió a devaluar, infrigiendo así un duro golpe a los activos de riesgo y a los mercados emergentes de la región. Al mismo tiempo, ha dado una clara advertencia a Estados Unidos y Europa que no tendrá piedad para devaluar su moneda y avivar el miedo a una guerra de divisas si las decisiones se toman con un impacto negativo para China.
En el primer semestre de 2015 la máquina exportadora china se ha derrumbado por primera vez desde 2009 en un retroceso que amenaza con continuar en 2016. Si bien una de las razones de este débil crecimiento es la caída de la demanda en sus principales mercados: Europa, Estados Unidos, Japón, la otra razón es la pérdida de competitividad de sus precios que se han hecho relativamente "más caros" a medida que sus principales competidores como Japón, Corea, Taiwan, Malasia, Tailandia e Indonesia han devaluado significativamente sus monedas frente al dólar
La guerra de divisas iniciada en 2010 con los movimientos de Brasil, Japón, Corea, Perú, Tailandia y Malasia, se encuentra hoy en su batalla más cruenta con el descenso del yuan chino. China hará valer los intereses de sus industrias de exportación y no tendrá piedad para anular las "políticas de estabilización" de Europa y Estados Unidos. Mal que mal, tiene la moneda con la cual se transa el 22 por ciento del comercio mundial. Una baja en el precio relativo del yuan con respecto a las otras monedas pude ayudar a China a recuperar su industria, pero también puede crear un caos devastador en la industria occidental.
Moneda refugio frente al dólar y el euro
Pese que el Fondo Monetario Internacional, en la rigidez de su esquema, no ha permitido considerar el yuan dentro de las monedas de reserva, así lo han hecho los bancos centrales de más de 50 países, para los que el yuan ha sido una moneda refugio frente a la inestabilidad del euro y el dólar. Estas son monedas fiduciarias sin respaldo que se mantienen artificialmente a flote gracias a "la Fé" del mercado. Apenas el mercado comience a sentir el temblor en los cimientos de estas monedas, la economía mundial puede sufrir un crash como la caída de Lehman Brothers. Precisamente la caída de este banco ayuda a comprender muy bien lo que viene: nadie puso atención a los desequilibrios financieros que se propagaron tras el quiebre de Bretton Woods en 1971 y se potenciaron con la libre movilidad de capitales de los años 80 y la desregulación financiera de los años 90. Todas esas acciones avaladas por el "libre mercado" se convirtieron en el combustible de la crisis financiera.
Del mismo nadie tomó en cuenta la importancia del gigante asiático en la economía mundial y el mercado lo hizo todo para convertir a China en el mayor fabricante del mundo. Ahora China es la que aporta el músculo productivo y occidente deberá sufrir nuevas oleadas de desempleo. Lo de China es un golpe para todos los países. Para países asiáticos como Malasia, Tailandia, Indonesia, Singapur, Vietnam, Corea y Japón, esta devaluación implicará una caída de las exportaciones que reducirá el empleo y la demanda. Los países emergentes y productores de commodities como Brasil, Sudáfrica, Rusia, México, Venezuela o Argentina sufrirán una nueva oleada en la caída de sus exportaciones y el derrumbe de los precios, que afectarán el crecimiento y el empleo. Pero el golpe más duro será para Europa y Estados Unidos, que con sus tasas de interés al cero por ciento están sin margen de maniobra. En los países desarrollados se produce un efecto casi inmediato con el desplome en el valor de los activos, que significará nuevas reducciones en el comercio y el empleo.
No hay que hilar muy fino para detectar que el efecto de la devaluación china tendrá un impacto global. Esta vez China no podrá contener el desplome de la economía global por la vía del estímulo a la demanda y el precio de los commodities en los mercados emergentes. Ahora China es uno de los protagonistas de la crisis que sufre su propia derrota con su modelo de economía basada en las exportaciones y el auge de los mercados financieros. Tras el magro desempeño de la economía china en los últimos cuatro años, que revirtieron la tendencia de rápido crecimiento de las últimas tres décadas, China se enfrenta a la realidad de un declive largo y pronunciado. Por eso que el necesario e imperioso ajuste devaluatorio para controlar la hemorragia bursátil y el declive de los precios, será una bomba de racimo para el resto del mundo.
http://www.elblogsalmon.com/mercados-financieros/china-tumba-a-los-mercados-y-sale-a-defender-su-industria-exportadora
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De una sola estocada, China asusta a Asia, la Fed y el BCE: devalúa el yuan
11 de agosto de 2015 | 19:04 CET
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Marco Antonio Moreno
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China Devalues
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Los datos económicos son malos para la economía china y la meta de crecimiento estimada por el gobierno está en peligro. La economía china se desacelera, el mercado de valores se derrumba y las exportaciones se desploman a los niveles más bajos en 6 años. Por eso el banco central chino ha reaccionado inesperadamente devaluando el yuan en casi un 2 por ciento y dando un fuerte golpe a los países asiáticos, la Reserva Federal y el Banco Central Europeo. El tipo de cambio promedio del yuan frente al dólar se redujo en 1,9 por ciento este martes, siendo ésta la mayor reducción para la moneda china en un solo día y la mayor desde que China introdujo el sistema de tipos de cambio moderno en 1994. En un comunicado, el Banco Popular de China, explicó las razones de su proceder, y declaró que se trataba de una "devaluación única"
En la actualidad, las condiciones económicas y financieras internacionales son muy complejas. La economía estadounidense se está recuperando y los mercados están a la espera del alza de tasas de interés de la Política Monetaria. Como tal, el dólar se está fortaleciendo, mientras que el euro y el yen japonés se están debilitando. Las monedas de los mercados emergentes y de materias primas se encuentran bajo presión, y estamos viendo cada vez mayores volatilidades en los flujos de capital internacional. Esta compleja situación está planteando nuevos desafíos. A medida que China mantiene un relativamente importante superávit comercial, la tasa de cambio real del Renminbi (RMB) se hace relativamente fuerte, algo que no es totalmente coherente con las expectativas del mercado. Por lo tanto, es un buen momento para mejorar la cotización de la paridad central del RMB para hacerlo más en consonancia con las necesidades de desarrollo del mercado.
En otras palabras, China entra a la guerra de divisas, poniendo fin a una vinculación de facto con el dólar y confirmando la debilidad económica más profunda del gigante asiático desde 1990. Esta abrupta devaluación es la señal más clara de la creciente preocupación en Beijing de que el país podría caer por debajo de su meta de crecimiento de 7 por ciento anual. El crecimiento se tambalea pese a la presión del gobierno sobre los bancos estatales a prestar dinero con facilidad a empresas dispuestas e invertir en nuevas fábricas y equipos.
La intervención del banco central chino se produce tras una fuerte y prolongada caída en los mercados de Shanghai y Shenzhen desde fines de junio tras el estallido de su burbuja inmobiliaria. Esta caída del 30 por ciento hizo mella en la demanda interna de China provocando la caída en cadena de los mercados mundiales que se enfrentan a nuevas turbulencias en un entorno de gran debilidad. Los esfuerzos del gobierno chino por apuntalar los precios de las acciones fracasaron y al banco central no le quedó más remedio que la depreciación del renminbi. Este ingreso de China a la "guerra de divisas" representa un dilema difícil para la Reserva Federal, el Banco Central Europeo y los países asiáticos encabezados por Japón, que prácticamente han agotado todo su instrumental del arsenal de políticas monetarias.
Desde el año 2009 la moneda china se ha internacionalizado y el comercio en yuanes (o renminbis) ha tenido un importante ascenso que la ha llevado a ser una de las cinco mejores monedas del mundo, detrás del dólar, el euro, la libra y el yen. El comercio en yuanes ha aumentado desde el cero por ciento en 2009 al 22 por ciento en 2014. Los bancos centrales de 50 países han hecho del yuan una moneda de reserva y el Fondo Monetario Internacional considera incluirla entre su canasta de monedas. Sin embargo, el yuan tiene aún un largo camino por recorrer si quiere romper la hegemonía del dólar. Mientras China mantiene 16 billones de dólares (US$16.000.000.000.000) en valores de Estados Unidos (casi el 100% del PIB de ese país), los inversores extranjeros han invertido apenas unos 200 mil millones de dólares (US$200.000.000.000) en acciones chinas,
http://www.elblogsalmon.com/economia/de-una-sola-estocada-china-asusta-a-asia-la-fed-y-el-bce-devalua-el-yuan
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12 de agosto de 2015
Marco Antonio Moreno
El banco central de China ha enviado nuevamente este miércoles a las bolsas mundiales en picada tras una nueva y desesperada devaluación monetaria. Pese a haber afirmado que la devaluación del martes sería única, el banco popular de China sucumbió a la realidad de su debilidad económica y volvió a devaluar, infrigiendo así un duro golpe a los activos de riesgo y a los mercados emergentes de la región. Al mismo tiempo, ha dado una clara advertencia a Estados Unidos y Europa que no tendrá piedad para devaluar su moneda y avivar el miedo a una guerra de divisas si las decisiones se toman con un impacto negativo para China.
En el primer semestre de 2015 la máquina exportadora china se ha derrumbado por primera vez desde 2009 en un retroceso que amenaza con continuar en 2016. Si bien una de las razones de este débil crecimiento es la caída de la demanda en sus principales mercados: Europa, Estados Unidos, Japón, la otra razón es la pérdida de competitividad de sus precios que se han hecho relativamente "más caros" a medida que sus principales competidores como Japón, Corea, Taiwan, Malasia, Tailandia e Indonesia han devaluado significativamente sus monedas frente al dólar
La guerra de divisas iniciada en 2010 con los movimientos de Brasil, Japón, Corea, Perú, Tailandia y Malasia, se encuentra hoy en su batalla más cruenta con el descenso del yuan chino. China hará valer los intereses de sus industrias de exportación y no tendrá piedad para anular las "políticas de estabilización" de Europa y Estados Unidos. Mal que mal, tiene la moneda con la cual se transa el 22 por ciento del comercio mundial. Una baja en el precio relativo del yuan con respecto a las otras monedas pude ayudar a China a recuperar su industria, pero también puede crear un caos devastador en la industria occidental.
Moneda refugio frente al dólar y el euro
Pese que el Fondo Monetario Internacional, en la rigidez de su esquema, no ha permitido considerar el yuan dentro de las monedas de reserva, así lo han hecho los bancos centrales de más de 50 países, para los que el yuan ha sido una moneda refugio frente a la inestabilidad del euro y el dólar. Estas son monedas fiduciarias sin respaldo que se mantienen artificialmente a flote gracias a "la Fé" del mercado. Apenas el mercado comience a sentir el temblor en los cimientos de estas monedas, la economía mundial puede sufrir un crash como la caída de Lehman Brothers. Precisamente la caída de este banco ayuda a comprender muy bien lo que viene: nadie puso atención a los desequilibrios financieros que se propagaron tras el quiebre de Bretton Woods en 1971 y se potenciaron con la libre movilidad de capitales de los años 80 y la desregulación financiera de los años 90. Todas esas acciones avaladas por el "libre mercado" se convirtieron en el combustible de la crisis financiera.
Del mismo nadie tomó en cuenta la importancia del gigante asiático en la economía mundial y el mercado lo hizo todo para convertir a China en el mayor fabricante del mundo. Ahora China es la que aporta el músculo productivo y occidente deberá sufrir nuevas oleadas de desempleo. Lo de China es un golpe para todos los países. Para países asiáticos como Malasia, Tailandia, Indonesia, Singapur, Vietnam, Corea y Japón, esta devaluación implicará una caída de las exportaciones que reducirá el empleo y la demanda. Los países emergentes y productores de commodities como Brasil, Sudáfrica, Rusia, México, Venezuela o Argentina sufrirán una nueva oleada en la caída de sus exportaciones y el derrumbe de los precios, que afectarán el crecimiento y el empleo. Pero el golpe más duro será para Europa y Estados Unidos, que con sus tasas de interés al cero por ciento están sin margen de maniobra. En los países desarrollados se produce un efecto casi inmediato con el desplome en el valor de los activos, que significará nuevas reducciones en el comercio y el empleo.
No hay que hilar muy fino para detectar que el efecto de la devaluación china tendrá un impacto global. Esta vez China no podrá contener el desplome de la economía global por la vía del estímulo a la demanda y el precio de los commodities en los mercados emergentes. Ahora China es uno de los protagonistas de la crisis que sufre su propia derrota con su modelo de economía basada en las exportaciones y el auge de los mercados financieros. Tras el magro desempeño de la economía china en los últimos cuatro años, que revirtieron la tendencia de rápido crecimiento de las últimas tres décadas, China se enfrenta a la realidad de un declive largo y pronunciado. Por eso que el necesario e imperioso ajuste devaluatorio para controlar la hemorragia bursátil y el declive de los precios, será una bomba de racimo para el resto del mundo.
http://www.elblogsalmon.com/mercados-financieros/china-tumba-a-los-mercados-y-sale-a-defender-su-industria-exportadora
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De una sola estocada, China asusta a Asia, la Fed y el BCE: devalúa el yuan
11 de agosto de 2015 | 19:04 CET
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Los datos económicos son malos para la economía china y la meta de crecimiento estimada por el gobierno está en peligro. La economía china se desacelera, el mercado de valores se derrumba y las exportaciones se desploman a los niveles más bajos en 6 años. Por eso el banco central chino ha reaccionado inesperadamente devaluando el yuan en casi un 2 por ciento y dando un fuerte golpe a los países asiáticos, la Reserva Federal y el Banco Central Europeo. El tipo de cambio promedio del yuan frente al dólar se redujo en 1,9 por ciento este martes, siendo ésta la mayor reducción para la moneda china en un solo día y la mayor desde que China introdujo el sistema de tipos de cambio moderno en 1994. En un comunicado, el Banco Popular de China, explicó las razones de su proceder, y declaró que se trataba de una "devaluación única"
En la actualidad, las condiciones económicas y financieras internacionales son muy complejas. La economía estadounidense se está recuperando y los mercados están a la espera del alza de tasas de interés de la Política Monetaria. Como tal, el dólar se está fortaleciendo, mientras que el euro y el yen japonés se están debilitando. Las monedas de los mercados emergentes y de materias primas se encuentran bajo presión, y estamos viendo cada vez mayores volatilidades en los flujos de capital internacional. Esta compleja situación está planteando nuevos desafíos. A medida que China mantiene un relativamente importante superávit comercial, la tasa de cambio real del Renminbi (RMB) se hace relativamente fuerte, algo que no es totalmente coherente con las expectativas del mercado. Por lo tanto, es un buen momento para mejorar la cotización de la paridad central del RMB para hacerlo más en consonancia con las necesidades de desarrollo del mercado.
En otras palabras, China entra a la guerra de divisas, poniendo fin a una vinculación de facto con el dólar y confirmando la debilidad económica más profunda del gigante asiático desde 1990. Esta abrupta devaluación es la señal más clara de la creciente preocupación en Beijing de que el país podría caer por debajo de su meta de crecimiento de 7 por ciento anual. El crecimiento se tambalea pese a la presión del gobierno sobre los bancos estatales a prestar dinero con facilidad a empresas dispuestas e invertir en nuevas fábricas y equipos.
La intervención del banco central chino se produce tras una fuerte y prolongada caída en los mercados de Shanghai y Shenzhen desde fines de junio tras el estallido de su burbuja inmobiliaria. Esta caída del 30 por ciento hizo mella en la demanda interna de China provocando la caída en cadena de los mercados mundiales que se enfrentan a nuevas turbulencias en un entorno de gran debilidad. Los esfuerzos del gobierno chino por apuntalar los precios de las acciones fracasaron y al banco central no le quedó más remedio que la depreciación del renminbi. Este ingreso de China a la "guerra de divisas" representa un dilema difícil para la Reserva Federal, el Banco Central Europeo y los países asiáticos encabezados por Japón, que prácticamente han agotado todo su instrumental del arsenal de políticas monetarias.
Desde el año 2009 la moneda china se ha internacionalizado y el comercio en yuanes (o renminbis) ha tenido un importante ascenso que la ha llevado a ser una de las cinco mejores monedas del mundo, detrás del dólar, el euro, la libra y el yen. El comercio en yuanes ha aumentado desde el cero por ciento en 2009 al 22 por ciento en 2014. Los bancos centrales de 50 países han hecho del yuan una moneda de reserva y el Fondo Monetario Internacional considera incluirla entre su canasta de monedas. Sin embargo, el yuan tiene aún un largo camino por recorrer si quiere romper la hegemonía del dólar. Mientras China mantiene 16 billones de dólares (US$16.000.000.000.000) en valores de Estados Unidos (casi el 100% del PIB de ese país), los inversores extranjeros han invertido apenas unos 200 mil millones de dólares (US$200.000.000.000) en acciones chinas,
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