Trabajando para el kirchnerismo
http://marianoandresmontenegro.blogspot.com.ar/2015/06/trabajando-para-el-kirchnerismo.html
domingo, 7 de junio de 2015
¿De que otra forma puede explicarse tan soberbia estupidez?
El macrismo pretende consolidarse como cabeza de una coalición de partidos opuestos al kirchnerismo. Este liderazgo no se sostiene porque el PRO posee una mayor estructura, historia o capacidad que el resto de partidos que le hacen el caldo para “representar el cambio”.
El macrismo ejerce ese liderazgo porque es el único que representa a quienes quieren gobernar el país a partir del 10 de diciembre. Esto le proporciona el caudal de medios, operadores y voluntades que en una instancia electoral constituyen los grandes articuladores del voto.
Esta es la primera vez que los representados por el PRO pudieron doblegar a casi toda la oposición. Sin discriminar, históricos partidos con estructura, sectas religiosas adoradoras de una buda del republicanismo antipopular y hasta algún “baron” del conurbano bonaerense, terminaron doblegados tras un candidato sin estructura, sin fiscales y con un magro porcentaje de votos en el principal distrito del país.
Y ahí está la piedra en el zapato de Mauricio Macri. Los votos del conurbano.
Electorado que a pesar de su cercanía con la CABA, se resiste a ingresar en el barro confrontativo del microclima K vs. Anti-K del analista twittero que cobra pauta del Banco Ciudad. El conurbano es bastante mas complejo que un debate sobre si las bicisendas son de izquierda o de derecha, sorry.
De ahí que los intendentes tuvieran tanta relevancia en la conformación y posterior victoria del massismo. Y de ahí también que con tanta soltura el kirchnerismo ahora olvide las supuestas traiciones para bajar a negociar con quienes son el primer eslabón del Estado presente en una provincia donde el Estado provincial está ausente.
El voto de la PBA (en su mayoría) no se gana en Facebook ni en TN.
Massa ganó porque entendió eso.
La negativa del PRO a jugar una interna presidencial con el Frente Renovador tiene una única razón. Mauricio Macri pierde frente a Sergio Massa esa interna.
Porque Mauricio gana en TN pero Massa gana en el conurbano.
Entonces la estrategia del macrismo fue la de intentar bajarle el precio al Frente Renovador a través de la estructura mediática y económica que (lo) maneja, la cual no influye en el voto pero si en los armados. Estrategia que no tendría éxito si no se hubieran cometido errores desde el massismo que colaboraran con ella. Errores que en su momento deberían ser sesudamente analizados.
Vale mencionar que la abanderada del republicanismo pianta votos, luego de acusar a Massa sin ningún tipo de prueba o fundamento de estar asociado con el narcotráfico desconociendo cualquier valor o idea republicana, por estos momentos se está dedicando a hacer campaña para bajar a Stolbizer de su candidatura con la clara intención de polarizar el voto en la PBA. Así defiende los valorcitos y la moralina republicana la señora ahora socia de Nicolás Caputo.
Sin potenciales, De Narváez declinó su candidatura para favorecer un acuerdo entre el FR y el PRO que permita a Massa competir por la gobernación. Recalco el hecho de “sin potenciales” porque FDN podría haber dicho “yo estoy dispuesto a bajar mi candidatura si…” o “yo podría declinar mi candidatura de…”. La declinación es definitiva y deja al FR sin candidato a gobernador competitivo.
Esto parece encaminar el futuro de Sergio Massa en dos direcciones:
- Ser candidato a presidente fuera de la interna opositora sin un candidato competitivo en la PBA.
o
- Ser candidato a gobernador en una lista encabezada por Mauricio Macri
La primera opción, al dividir el voto opositor y sin el armado que hasta hace poco tiempo poseía, pareciera declarar ganador a Daniel Scioli pero posicionarlo como candidato opositor y mandarlo al llano legislativo hasta 2017.
La segunda opción es tomada por muchos analistas como la única que podría dar a Sergio Massa una victoria. Pero desde aquí observamos que no seria tan sencillo como parece. Recordemos que ya se lanzó como candidato a presidente y que bajarse siempre acarrea un costo electoral.
Cómo decíamos, los votos de Massa en la PBA tienen orígenes más complejos que el mediático voto porteño.
Bajarse a la gobernación implica participar de una polarización que para el bonaerense se reduce a: seguir cómo estamos o retroceder. Y está claro hacia donde va a apuntar el instinto de supervivencia de votantes e intendentes en la jungla bonaerense.
La ancha avenida parece esfumarse con el permiso de los que desde exóticos edificios se pelean por el piso al que los dejan subir. Pero seria injusto achacar el aparente fracaso a una sola parte. El PRO trabaja para que Massa no sea presidente porque es el único con capacidad de ganarle al kirchnerismo.
Pretender eliminar a la competencia porque NO LE DA para ganarle en internas. Una actitud muy empresarial pero que en la política parece destinada a consagrar victorioso a Daniel Scioli en primera vuelta.
La estrategia de Mauricio Macri es clara: trabajar para el kirchnerismo en 2015 y pasar a cobrar cómo único candidato de la oposición en 2019.
Rogando que en 2017 no aparezca otro Sergio Massa. O el mismo.
A Mauricio hay que conseguirle un principado de gente bien que pueda ser convencida de votarlo con un posteo en Factbook. Cómo la CABA.
El país peronista no puede ser gobernado desde el antiperonismo.
domingo, 7 de junio de 2015
¿De que otra forma puede explicarse tan soberbia estupidez?
El macrismo pretende consolidarse como cabeza de una coalición de partidos opuestos al kirchnerismo. Este liderazgo no se sostiene porque el PRO posee una mayor estructura, historia o capacidad que el resto de partidos que le hacen el caldo para “representar el cambio”.
El macrismo ejerce ese liderazgo porque es el único que representa a quienes quieren gobernar el país a partir del 10 de diciembre. Esto le proporciona el caudal de medios, operadores y voluntades que en una instancia electoral constituyen los grandes articuladores del voto.
Esta es la primera vez que los representados por el PRO pudieron doblegar a casi toda la oposición. Sin discriminar, históricos partidos con estructura, sectas religiosas adoradoras de una buda del republicanismo antipopular y hasta algún “baron” del conurbano bonaerense, terminaron doblegados tras un candidato sin estructura, sin fiscales y con un magro porcentaje de votos en el principal distrito del país.
Y ahí está la piedra en el zapato de Mauricio Macri. Los votos del conurbano.
Electorado que a pesar de su cercanía con la CABA, se resiste a ingresar en el barro confrontativo del microclima K vs. Anti-K del analista twittero que cobra pauta del Banco Ciudad. El conurbano es bastante mas complejo que un debate sobre si las bicisendas son de izquierda o de derecha, sorry.
De ahí que los intendentes tuvieran tanta relevancia en la conformación y posterior victoria del massismo. Y de ahí también que con tanta soltura el kirchnerismo ahora olvide las supuestas traiciones para bajar a negociar con quienes son el primer eslabón del Estado presente en una provincia donde el Estado provincial está ausente.
El voto de la PBA (en su mayoría) no se gana en Facebook ni en TN.
Massa ganó porque entendió eso.
La negativa del PRO a jugar una interna presidencial con el Frente Renovador tiene una única razón. Mauricio Macri pierde frente a Sergio Massa esa interna.
Porque Mauricio gana en TN pero Massa gana en el conurbano.
Entonces la estrategia del macrismo fue la de intentar bajarle el precio al Frente Renovador a través de la estructura mediática y económica que (lo) maneja, la cual no influye en el voto pero si en los armados. Estrategia que no tendría éxito si no se hubieran cometido errores desde el massismo que colaboraran con ella. Errores que en su momento deberían ser sesudamente analizados.
Vale mencionar que la abanderada del republicanismo pianta votos, luego de acusar a Massa sin ningún tipo de prueba o fundamento de estar asociado con el narcotráfico desconociendo cualquier valor o idea republicana, por estos momentos se está dedicando a hacer campaña para bajar a Stolbizer de su candidatura con la clara intención de polarizar el voto en la PBA. Así defiende los valorcitos y la moralina republicana la señora ahora socia de Nicolás Caputo.
Sin potenciales, De Narváez declinó su candidatura para favorecer un acuerdo entre el FR y el PRO que permita a Massa competir por la gobernación. Recalco el hecho de “sin potenciales” porque FDN podría haber dicho “yo estoy dispuesto a bajar mi candidatura si…” o “yo podría declinar mi candidatura de…”. La declinación es definitiva y deja al FR sin candidato a gobernador competitivo.
Esto parece encaminar el futuro de Sergio Massa en dos direcciones:
- Ser candidato a presidente fuera de la interna opositora sin un candidato competitivo en la PBA.
o
- Ser candidato a gobernador en una lista encabezada por Mauricio Macri
La primera opción, al dividir el voto opositor y sin el armado que hasta hace poco tiempo poseía, pareciera declarar ganador a Daniel Scioli pero posicionarlo como candidato opositor y mandarlo al llano legislativo hasta 2017.
La segunda opción es tomada por muchos analistas como la única que podría dar a Sergio Massa una victoria. Pero desde aquí observamos que no seria tan sencillo como parece. Recordemos que ya se lanzó como candidato a presidente y que bajarse siempre acarrea un costo electoral.
Cómo decíamos, los votos de Massa en la PBA tienen orígenes más complejos que el mediático voto porteño.
Bajarse a la gobernación implica participar de una polarización que para el bonaerense se reduce a: seguir cómo estamos o retroceder. Y está claro hacia donde va a apuntar el instinto de supervivencia de votantes e intendentes en la jungla bonaerense.
La ancha avenida parece esfumarse con el permiso de los que desde exóticos edificios se pelean por el piso al que los dejan subir. Pero seria injusto achacar el aparente fracaso a una sola parte. El PRO trabaja para que Massa no sea presidente porque es el único con capacidad de ganarle al kirchnerismo.
Pretender eliminar a la competencia porque NO LE DA para ganarle en internas. Una actitud muy empresarial pero que en la política parece destinada a consagrar victorioso a Daniel Scioli en primera vuelta.
La estrategia de Mauricio Macri es clara: trabajar para el kirchnerismo en 2015 y pasar a cobrar cómo único candidato de la oposición en 2019.
Rogando que en 2017 no aparezca otro Sergio Massa. O el mismo.
A Mauricio hay que conseguirle un principado de gente bien que pueda ser convencida de votarlo con un posteo en Factbook. Cómo la CABA.
El país peronista no puede ser gobernado desde el antiperonismo.