Vamos a suponer que...
...en un país cualquiera y en un tiempo de gran influencia mediática, que bien podría ser la Argentina del siglo XXI pasaran estas cosas.
Supongamos que un gobierno elegido democráticamente comienza a agotar sus propuestas para las clases medias reales y presuntas y el crecimiento tiende a desacelerarse en medio de un mundo que está en crisis y que compra cada vez menos. Un mundo donde crece el desempleo y avanzan los ajustes, que retrocede. Entonces se exporta menos, se consume moderadamente y mucha gente se siente insegura, inestable. Y supongamos que otra gente ve peligrar sus intereses y sus beneficios porque se le exige pagar impuestos o se le prohíbe enviar sus ganancias y/o ahorros al exterior. Y por si fuera poco a estos ciudadanos ya de por sí vulnerables les cuentan que todo anda mal, les pintan que todo, absolutamente todo es malo o va a serlo de alguna manera, que todo es parte de un plan maquiavélico para robarle inclusive su alma.
Supongamos que esta gente se pone muy nerviosa e influenciada por los medios opositores más radicalizados comienza a liberar sus expresiones más violentas: organiza marchas de oposición, se expresa a través de las redes sociales con discursos agraviantes ya no solamente en contra de los gobernantes sino de los políticos y todos los simpatizantes del gobierno. Lo hace extensivo casi como un culto a todos los que no participan de sus ideas y sube la apuesta ya no solamente de desear que se vayan, sino que se vayan muertos si es necesario y hasta pidiendo que los maten. En este punto se justifica cualquier medio y a cualquier sicario (patriota le llamarían ellos) que viniera a hacer justicia ¿Es acaso descabellado imaginar que aceptarían gustosos que asuma el mandato del país una agrupación violenta que los libere del actual oprobio?
Ahora supongamos que en medio de este clima de nerviosismo y ansiedad cuando no de odio y revanchismo, en un clima de violencia latente en medio del cual un gesto de insulto violento se transforma en símbolo de comunión, los comunicadores inician un círculo de noticias retroalimentadas y multiplicadas en conspiración desde varios de sus medios de la forma que sigue: un periodista prestigioso de un medio conspirador conservador publica una advertencia del tipo "nos van a prohibir", acto seguido, los canales de TV de otra cadena toman la noticia y la multiplican todo el día, lo mismo hacen las redes sociales y las radios, en este punto cabe una aclaración, ya no podemos seguir creyendo la espontaneidad de las redes sociales, mal que les pese a los cibernautas sus opiniones son manipuladas. Retomo: ahora qué pasa si al final de la jornada el periodista estrella del conglomerado opositor advierte que será prohibido, y llama a la población a tomar acciones (¿cuáles?) por su propio bien (de la población) si es que algo le sucediera (a él en primera persona). Para cerrar la jornada, unos cuantos periodistas más se suman al coro de despedidas sentimentales con frases como "hasta la semana próxima, si es que podemos volver" y así sucesivamente...
Ahora bien. Supongamos que este plan maestro, este globo de ensayo tuviera un capítulo más. Qué pasaría si al día siguiente, este gran conglomerado complotador que históricamente ha demostrado no tener escrúpulos para hacerse de empresas, propiedades del estado, transferencia de deudas al sector público, beneficios impositivos extraordinarios, presiones a jueces y políticos, y más, resuelve como broche final de su movida cerrar sus plantas y dejar de operar por un día. Imaginemos el lunes sin diarios, sin alguna radio o canal de tv pero con algunos canales de comunicación abiertos estratégicamente para llamar a la población al levantamiento por sus libertades porque recordemos el lema principal es que ahora vienen por mí, pero luego irán por vos...
Un recuerdo. Luego de los serios incidentes del 20 de diciembre de 2001 han pasado doce años y no se ha esclarecido la responsabilidad por las muertes de los manifestantes durante esas jornadas. Se sabe que fueron alrededor de treinta en todo el país, se los considera mártires pero no se han hecho los análisis que merecen hechos tan graves. Se redujo todo a la culpabilidad de un torpe presidente que huyó en helicóptero pero no hemos profundizado en los demás responsables: no sabemos quién dirigió las acciones, quienes mataron, quienes mandaron a matar, quienes coordinaron la revueltas, aún sabiendo de un estado de sitio que ilegal o no era una advertencia desde el gobierno que podría haber represión.
En lo personal compartí la jornada y las imágenes de la protesta desde la redacción de un medio periodístico y jamás me voy a olvidar la gente reunida frente a las cámaras de tv siguiendo las alternativas de lo que ocurría en Plaza de Mayo como si fuera la final del mundial, con arengas, insultos y aplausos, café en la mano, listos a salir a escribir(lo) cuando la noticia se consumara.
Aún tengo mis reservas sobre el deseo o la voluntad de conocer la verdad, quizás nunca querramos (o quieran) saberla porque es mejor así.
Y finalmente me dirijo a vos solamente al que está leyendo estas líneas: ¿Hubieras salido a matar o que te maten? ¿Entregarías tu libertad de hoy, de ver el canal que quieras o leer el diario que quieras por un gobierno de facto que te libre del actual? ¿Enviarías a tus hijos a matar o morir en Plaza de Mayo o en cualquier ruta del país? ¿Realmente creés que todo esto es por vos? ¿No tenés alguna duda si en realidad no se trata solamente de los intereses de grandes corporaciones? ¿Y si fuera para beneficio de la clase económica dominante?
Yo imagino el día siguiente como luego de aquel 20 de diciembre. La gente que murió quedó como héroes ¿de qué? ¿de quienes? Entregaron la vida para que filas de camiones de caudales se llevaran ahorros y fugaran del país. Para que empresas beneficiadas con los planes económicos anteriores se volvieran a beneficiar y fueran "rescatadas" por el bien de todos los demás (nosotros) que abonaremos por décadas las deudas con las que esas empresas se beneficiaron y es más, crecieron, multiplicaron sus posesiones. Los años siguientes al 2001 se perdonaron deudas impositivas y se salvó de la quiebra a empresas que ahora atacan al gobierno, el dolar se triplicó es decir que lo que ahora piden pasó entonces, se devaluó y por ejemplo yo pasé a pagar el triple el aceite en un mes pero mi sueldo se triplicó solo al cabo de seis años, es decir que perdí, y perdí mucho, todo ese tiempo.
Pero la gran mentira detrás de todo esto es que no todos perdemos. Algunos ganan. Y te pido un último esfuerzo: imaginate quienes podrían salir beneficiados si todas estas suposiciones fueran realidad.
IXX-2013
Supongamos que un gobierno elegido democráticamente comienza a agotar sus propuestas para las clases medias reales y presuntas y el crecimiento tiende a desacelerarse en medio de un mundo que está en crisis y que compra cada vez menos. Un mundo donde crece el desempleo y avanzan los ajustes, que retrocede. Entonces se exporta menos, se consume moderadamente y mucha gente se siente insegura, inestable. Y supongamos que otra gente ve peligrar sus intereses y sus beneficios porque se le exige pagar impuestos o se le prohíbe enviar sus ganancias y/o ahorros al exterior. Y por si fuera poco a estos ciudadanos ya de por sí vulnerables les cuentan que todo anda mal, les pintan que todo, absolutamente todo es malo o va a serlo de alguna manera, que todo es parte de un plan maquiavélico para robarle inclusive su alma.
Supongamos que esta gente se pone muy nerviosa e influenciada por los medios opositores más radicalizados comienza a liberar sus expresiones más violentas: organiza marchas de oposición, se expresa a través de las redes sociales con discursos agraviantes ya no solamente en contra de los gobernantes sino de los políticos y todos los simpatizantes del gobierno. Lo hace extensivo casi como un culto a todos los que no participan de sus ideas y sube la apuesta ya no solamente de desear que se vayan, sino que se vayan muertos si es necesario y hasta pidiendo que los maten. En este punto se justifica cualquier medio y a cualquier sicario (patriota le llamarían ellos) que viniera a hacer justicia ¿Es acaso descabellado imaginar que aceptarían gustosos que asuma el mandato del país una agrupación violenta que los libere del actual oprobio?
Ahora supongamos que en medio de este clima de nerviosismo y ansiedad cuando no de odio y revanchismo, en un clima de violencia latente en medio del cual un gesto de insulto violento se transforma en símbolo de comunión, los comunicadores inician un círculo de noticias retroalimentadas y multiplicadas en conspiración desde varios de sus medios de la forma que sigue: un periodista prestigioso de un medio conspirador conservador publica una advertencia del tipo "nos van a prohibir", acto seguido, los canales de TV de otra cadena toman la noticia y la multiplican todo el día, lo mismo hacen las redes sociales y las radios, en este punto cabe una aclaración, ya no podemos seguir creyendo la espontaneidad de las redes sociales, mal que les pese a los cibernautas sus opiniones son manipuladas. Retomo: ahora qué pasa si al final de la jornada el periodista estrella del conglomerado opositor advierte que será prohibido, y llama a la población a tomar acciones (¿cuáles?) por su propio bien (de la población) si es que algo le sucediera (a él en primera persona). Para cerrar la jornada, unos cuantos periodistas más se suman al coro de despedidas sentimentales con frases como "hasta la semana próxima, si es que podemos volver" y así sucesivamente...
Ahora bien. Supongamos que este plan maestro, este globo de ensayo tuviera un capítulo más. Qué pasaría si al día siguiente, este gran conglomerado complotador que históricamente ha demostrado no tener escrúpulos para hacerse de empresas, propiedades del estado, transferencia de deudas al sector público, beneficios impositivos extraordinarios, presiones a jueces y políticos, y más, resuelve como broche final de su movida cerrar sus plantas y dejar de operar por un día. Imaginemos el lunes sin diarios, sin alguna radio o canal de tv pero con algunos canales de comunicación abiertos estratégicamente para llamar a la población al levantamiento por sus libertades porque recordemos el lema principal es que ahora vienen por mí, pero luego irán por vos...
Un recuerdo. Luego de los serios incidentes del 20 de diciembre de 2001 han pasado doce años y no se ha esclarecido la responsabilidad por las muertes de los manifestantes durante esas jornadas. Se sabe que fueron alrededor de treinta en todo el país, se los considera mártires pero no se han hecho los análisis que merecen hechos tan graves. Se redujo todo a la culpabilidad de un torpe presidente que huyó en helicóptero pero no hemos profundizado en los demás responsables: no sabemos quién dirigió las acciones, quienes mataron, quienes mandaron a matar, quienes coordinaron la revueltas, aún sabiendo de un estado de sitio que ilegal o no era una advertencia desde el gobierno que podría haber represión.
En lo personal compartí la jornada y las imágenes de la protesta desde la redacción de un medio periodístico y jamás me voy a olvidar la gente reunida frente a las cámaras de tv siguiendo las alternativas de lo que ocurría en Plaza de Mayo como si fuera la final del mundial, con arengas, insultos y aplausos, café en la mano, listos a salir a escribir(lo) cuando la noticia se consumara.
Aún tengo mis reservas sobre el deseo o la voluntad de conocer la verdad, quizás nunca querramos (o quieran) saberla porque es mejor así.
Y finalmente me dirijo a vos solamente al que está leyendo estas líneas: ¿Hubieras salido a matar o que te maten? ¿Entregarías tu libertad de hoy, de ver el canal que quieras o leer el diario que quieras por un gobierno de facto que te libre del actual? ¿Enviarías a tus hijos a matar o morir en Plaza de Mayo o en cualquier ruta del país? ¿Realmente creés que todo esto es por vos? ¿No tenés alguna duda si en realidad no se trata solamente de los intereses de grandes corporaciones? ¿Y si fuera para beneficio de la clase económica dominante?
Yo imagino el día siguiente como luego de aquel 20 de diciembre. La gente que murió quedó como héroes ¿de qué? ¿de quienes? Entregaron la vida para que filas de camiones de caudales se llevaran ahorros y fugaran del país. Para que empresas beneficiadas con los planes económicos anteriores se volvieran a beneficiar y fueran "rescatadas" por el bien de todos los demás (nosotros) que abonaremos por décadas las deudas con las que esas empresas se beneficiaron y es más, crecieron, multiplicaron sus posesiones. Los años siguientes al 2001 se perdonaron deudas impositivas y se salvó de la quiebra a empresas que ahora atacan al gobierno, el dolar se triplicó es decir que lo que ahora piden pasó entonces, se devaluó y por ejemplo yo pasé a pagar el triple el aceite en un mes pero mi sueldo se triplicó solo al cabo de seis años, es decir que perdí, y perdí mucho, todo ese tiempo.
Pero la gran mentira detrás de todo esto es que no todos perdemos. Algunos ganan. Y te pido un último esfuerzo: imaginate quienes podrían salir beneficiados si todas estas suposiciones fueran realidad.
IXX-2013