Evolución (cuento) por Ivo Xavier Diez
El mono, en cuclillas, mastica con ansiedad una nuez moviendo con energía su mandíbula de acá para allá casi al ritmo que balancea su mirada inquieta, atenta a su alrrededor. Mueve esporádicamente las orejas auyentando las moscas y las gira atento a los pájaros y a las hojas que se rozan con el viento suave. Otros de su grupo se concentran en la tarea individual de alimentarse. Se siente seguro en este claro del bosque hasta que de pronto, allá lejos aparece de pronto un resplandor que lo hipnotiza y ya no podrá dejar de volver a mirarlo una y otra vez, olfateando el aire se yergue de a poco y comienza a desplazarse hacia la novedad dejando al pie del árbol donde estaba los restos de cáscaras, las rocas que le sirvieron para cascarlas y algunos frutos abandonados que quedarían para otro. Nada importaba ahora, casi sin darse cuenta camina atraído por el fenómeno. Apurando el paso se limpia las manos contra los muslos liberando las últimas migas que ahora le incomodan entre los dedos. Llegando al final del túnel, los destellos lo encandilan pero sin parpadear ensaya su mejor sonrisa, sereno, complaciente mira a un lado y a otro y al detenerse, aprovechando el silencio que impone su presencia, el Señor Premio Nobel de la Paz, Presidente de la Nación más poderosa de la tierra, dice con satisfacción: "He matado al hombre..."
NOTA: este breve texto es una apreciación del anuncio del presunto asesinato del presunto terrorista Osama Bin Laden. Luego seguirían las especulaciones sobre el paradero de su cuerpo, et. etc. Pero lo que más me impactó es la manera de comunicar un asesinato a mansalva, a todas luces innecesario si es que ocurrió, pero además me aterró el regocijo que experimentaron las masas expectantes. Toda esa instalación del tipo Gran Hermano me produjo una desesperanza, una gran frustración con la humanidad y siento que no avanzamos nada, que aún somos esos seres carroñeros que creen que el champán los eleva.
I.X.X (2011)