Vos, tranquilo...

Se regodean ante nuestra mirada con sus riquezas (y sus miserias) sin ningún
disimulo.
Da la sensación que la desvergüenza es simplemente su inocencia ante la falta de
un "otro" porque más allá de sus narices no hay nada. En otras palabras: son
ellos y los demás no existimos. Y está bien que así lo demuestren, está bien que
lo hagan público y está bien que desfilen ante nuestras retinas televisivas
(obviamente que no estaremos jamás frente a ellos de otro modo). Digo que está
bien porque podemos elegir si seguir regodeándonos ante tanta felicidad que de
alguna manera contribuimos a fomentar, o pensamos un poquito en lo que estamos
presenciando.
Una "señora" almuerza desde su palacio televisivo y nos enrostra que nadie le
puede reclamar nada puesto que ella es una "institución".
Una "boba afortunada" nos transmite en horario central que la ignorancia paga. Y
así, nos sirven traseros en la cena y los refritan a la hora de la siesta por si
te lo perdiste.
La lógica del poder se evidencia si ningún eufemismo, los empresarios pelean sus
espacios de poder frente a las necesidades de la gente, nos intentan convencer
de las bondades de quedarse con todo, de pagarnos miserables salarios, de
contratarnos como esclavos (o casi), de que debemos subordinarnos al mundo, ese
que ellos representan como vendedores autorizados de espejitos de colores
(claro, ellos tienen las licencias y se llevan las ganancias por el trámite).
Entonces, se casa un rico con una rica y debemos estar contentos.
Qué alegría para los medios!
El señor rico recorta nuestro presupuesto hospitalario!
La señora rica explota esclavos en sus fabricas!
Los invitados ricos llegan en aviones! (Qué hermoso verlos arribar como
golondrinas de estación!)

Y hay que preocuparse tanto por lo que estos millonarios hagan con sus vidas?
No!

Pero hay que ser muy ingenuos para no darnos cuenta lo que están haciendo con
las nuestras!

IXX
(Ivo Xavier Diez)

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