Espejitos de colores
Hace poco más de quinientos años llegaban los europeos a nuestras tierras y se encontraban con nativos sorprendidos, deslumbrados ante los visitantes extraños y si bien los locales desconocían a qué venían, aquellos lo tenían bien claro y más claro aún al encontrarse con cierta inocencia en el desconocimiento. Los invasores notaron pronto que casi todos sus objetos, inclusive las baratijas eran codiciadas por los lugareños. Fue así que a cambio de espejitos de colores recibía el oro de los indios que sin saberlo aumentaban aún más la codicia de los recién llegados.