Domingo, 24 de julio de 2016 Desde la asunción de Mauricio Macri una novedosa ingeniería ministerial ubicó a destacados managers de la banca internacional, las empresas energéticas, los organismos multilaterales de crédito, las compañías telefónicas, los grandes medios de comunicación, entre otros, en la alta función pública. Así conocimos, según la definición de las nuevas autoridades, al mejor equipo de los últimos 50 años. ¿Hay algo novedoso en este hecho? Si bien no es infrecuente que un gobierno elija individuos sin credenciales partidarias para ocupar los principales espacios del poder ejecutivo, ¿qué implica que se trate de managers de empresas? ¿Por qué estos son presentados como "los mejores"? A la aparente virtud de la meritocracia empresarial se suma otro elemento interesante dentro de este cuadro: la composición fuertemente clasista del nuevo gobierno. Muchas de las caras visibles del ejecutivo –el propio presidente, sin ir más lejos, pero también segundas líne...