Corrupción
Desde que tengo uso de razón, cada gobierno que termina es sometido al impiadoso festival de la condena social que ponen en marcha los medios de comunicación masiva. Como en un juego histérico, aquellos medios que sostuvieron durante años de forma genuflexa a los gobiernos de turno, hacia el final de cada gestión se vuelven fiscales implacables y, una vez caído el presidente, los periodistas demuestran su "coraje inconmensurable" lanzando diatribas dignas de ingresar en los anales de historia de la retórica. Todos son Emile Zolá con los presidentes depuestos. Total ya no tienen poder de daño. Le ocurrió a la dictadura militar con el festival de muertos y desaparecidos armado por Clarín, el mismo diario que le arrancó Papel Prensa a la familia Graiver y que ocultaba los secuestros y torturas mientras estaban sucediendo en tiempo real. Le pasó a Raúl Alfonsín. Al propio Carlos Menem. A Fernando de la Rúa. Y ahora le toca al Kirchnerismo. La operación consiste en: denunciemos al...